Sin rangos ni cicatrices

Pablo Alfonso



El tablero queda inmóvil

Cuando se apaga la luz.

Las manos juntan las piezas

Sin mirar rangos ni cicatrices.

El rey ya no pesa más que nadie,

El peón no explica su caminata.

La caja es chica,

Entra todo:

Las coronas,

Las marchas largas,

Los sacrificios mal entendidos,

Las jugadas que parecían brillantes

Y las que no dejaron rastro.

Ahí adentro no hay jerarquía,

Solo madera pudriéndose,

Un ruido seco

Cuando se cierra la tapa.

La soberbia no entra doblada,

Por eso queda afuera.

La humildad es aceptar

no es un consejo:

Que el final siempre pone cada cosa en su lugar

Mejor que nosotros.

Mañana,

Cuando alguien vuelva a abrir la caja,

Ninguna pieza recordará

Quién mandaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

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  • Autor: Pablo Alfonso (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 31 de diciembre de 2025 a las 10:05
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema lo escribí porque me quedé pensando en cómo, cuando todo termina, se empareja todo. El ajedrez me sirvió de excusa: mientras juegas, hay poder, ego, jugadas “geniales”, errores que duelen… pero cuando se apaga la luz y guardas las piezas, da lo mismo quién fue rey y quién peón. Todo vuelve a la misma caja. Quería decir eso: que muchas cosas que nos tomamos muy en serio mandar, ganar, quedar bien, tener razón, no pesan tanto como creemos. El final, el tiempo, o simplemente cerrar la tapa, ordena mejor que nosotros. Y también hay algo de bajada a tierra: la soberbia no entra en la caja, queda afuera. La humildad es aceptar que nadie se lleva el cargo puesto. Es un poema para acordarme (y acordar) de no agrandarme tanto mientras estoy jugando la partida.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 9
  • Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez
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