La primera noche en esa casa

Jesus Armando Contreras Núñez

Sabía que el cambio era inminente;
ya el cuerpo dolía de tanto andar
el camino inclinado, imponente,
que el destino me hizo caminar.

Esa noche, en aquella casa humilde
que ofreció su techo sin dudar,
no hubo promesas ni discursos:
solo un plato servido…
y un lugar donde descansar.

Yo, callado, cansado y alerta,
con el pecho apretado al respirar,
quise decir “gracias” sin saber cómo,
porque la voz
también se puede quebrar.

Esa familia humilde y sincera
no preguntó, no quiso explicar;
abrió la mesa, abrió el silencio,
como quien sabe
lo que es necesitar.

Y lloré en silencio, sí, toda la noche,
no por tristeza, sino por dignidad;
porque aceptar abrigo cuando no tienes nada
también
enseña a llorar.

Ese llanto, guardado muy adentro,
me habló sin palabras, sin moral:
no juzgar al que cae en el camino
ni al que da
sin mirar atrás.

Desde entonces acepto lo que llega,
no como limosna, sino como verdad:
hay actos tan puros en esta vida
que no se pagan…
solo se aprenden a honrar.

Jesús Armando Contreras

Comentarios +

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Te deseo una feliz entrada del año 2026
    Desde España te saluda Críspulo
    El Hombre de la Rosa

  • ElidethAbreu

    Poeta Jesús Armando, que preciosa historia para reflexionar y hacerla norma de vida.
    Abrazos y gracias por abordar el tema que alcanzó lo onírico.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.