Don Roque y la Ciencia Exacta de Hacer Todo Mal

Daniii_Farías

 

Don Roque no era un hombre común.

Era un fenómeno.

El único ser humano capaz de llegar tarde a un lugar al que todavía no había ido.

Se despertaba cansado, no por falta de sueño, sino por el enorme esfuerzo de existir. El despertador sonaba y Don Roque, sin abrir los ojos, negociaba con la vida:

—Cinco minutos más… y prometo cansarme después.

En la cocina, el desayuno siempre era una experiencia nueva. Aquella mañana untó manteca en la axila, desodorante en el pan y el café terminó en la mesa, la silla y un poco en su dignidad.

Observó el desastre con calma filosófica y sentenció:

—El orden es una construcción social.

Preocupado por su salud, fue al médico.

—Doctor, me duele todo —dijo con absoluta convicción.

El médico pidió que señalara dónde.

Cabeza: dolor.

Brazo: dolor.

Pierna: dolor.

El médico lo miró largo rato y respondió:

—Señor, lo que está roto no es su cuerpo… es su dedo.

Don Roque se desmayó.

Al caer, murmuró:

—Entonces el piso también está grave.

Decidido a cambiar su vida, comenzó a hacer ejercicio. Corrió medio paso, respiró como si hubiera escalado una montaña y anunció:

—Listo. Hoy di todo.

En el gimnasio, el entrenador le preguntó cuántas repeticiones hacía.

—Una —respondió Don Roque—, pero la pienso intensamente.

Esa noche quiso cocinar. Puso agua a hervir y se fue “un segundo”.

Volvió una hora después.

El agua había desaparecido, la olla estaba irreconocible y la cocina parecía una advertencia oficial.

—Quería fideos —explicó—, pero se me fueron antes.

Al acostarse, soñó que estaba despierto, soñando que dormía, soñando que llegaba tarde. Se despertó sobresaltado y agradeció estar dormido de verdad.

Entonces roncó.

Roncó tan fuerte que un vecino gritó desde la ventana:

—¡Apagá el motor!

Y Don Roque respondió, sin despertar:

—No es motor… es vocación.

Moraleja:

No todos nacen para hacer las cosas bien.

Algunos nacen para equivocarse con estilo… y reírse en el intento.

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Comentarios +

Comentarios3

  • racsonando

    ¡Bien por ese sentido de tu cuento!
    Los desquicios de don Roque...
    Bendecido día.

  • El Hombre de la Rosa

    Te deseo una feliz entrada del año 2026
    Desde España te saluda Críspulo
    El Hombre de la Rosa

  • JUSTO ALDÚ

    El texto convierte la torpeza cotidiana en una forma de filosofía doméstica, donde el absurdo no es falla sino método. Don Roque encarna al antihéroe moderno: cansado de existir, pero persistente; desordenado, pero lúcido en su caos. El humor funciona como bisturí fino que corta la solemnidad de la vida adulta y deja al descubierto una verdad amable: vivir no siempre es hacerlo bien, sino hacerlo con gracia. Cada escena exagera lo mínimo hasta volverlo espejo, y en ese reflejo el lector se reconoce y se ríe, quizá un poco de sí mismo. La moraleja no alecciona, acompaña: equivocarse también puede ser una vocación, y reírse de ello, una forma secreta de sabiduría.

    Feliz año 2026



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