El mezquite

Andrik Navarrete Arias

El mezquite


Apenas hago consciencia 
de su derecho al respeto. 
Mientras ancla la vida a nuestro hogar, 
este hijo del plano suelo 
se permanece impasible. 
Y al ocaso, nos eleva el espíritu 
hasta nuestro sol. 

Recuerda cuando mi casa 
fue llanura, arena y polvo, 
cuando algún año fértil cimentó 
su tierra, donde los topos 
ganan sin pesar vista. 
Y al ocaso, nos eleva el espíritu 
hasta nuestro sol.  

Sus raíces son muy toscas, 
áspero su tronco; pero, 
por sus ramas, hay dedos de mujer 
que se enredan con el viento 
para atarnos a la tierra. 
Y al ocaso, nos eleva el espíritu 
hasta nuestro sol. 



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