Me senté a la mesa con todos los cuervos,
la noche partía su pan final.
La ratona trajo pavo roído,
hecho en silencio, sin mirar atrás.
—“Mis cuervos”, dijo, “yo siempre los crié,
tienen saberes y posición”.
Pero aun con títulos sobre las alas,
giraban hambrientos sobre mi voz.
Y callé, y callé, no dije nada,
dejé que tomaran lo que guardé.
Entre risas negras y platos llenos,
algo de mí se quedó sin ser.
La ratona roe mi última parte,
migaja a migaja mi corazón.
Sostengo el plato, finjo estar lleno,
pero en el pecho crece el clamor.
No toda mesa es comunión,
no todo abrazo es lealtad.
Hay banquetes que llaman familia
a la necesidad.
Ya no callo más, hoy digo basta,
recupero lo que entregué.
Entre cuervos sabios y manos pequeñas,
salí de la mesa…
y desperté.
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Autor:
Wuiliam (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de diciembre de 2025 a las 01:52
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, William Contraponto

Offline)
Comentarios2
Precioso y preciado tu genial poema estimado poeta y amigo Jesús
Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España.
Feliz entrada del nuevo 2026
El Hombre de la Rosa
Gracias tío es un placer saludarte que en este inicio de año tengas paz y salud me flipa saludarte tio
Un sueño que se hace realidad...La pedagogía y sicología le dan sentido profundo a tu poema....
A si es amigo
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