Mi hermana

Anduriña



Esa flor no había nacido

En el centro del jardín;

No era fragante rosa

Ni aromático jazmín.

 

No estaba en los bellos bancos

De esplendorosos colores

Que reían y brillaban

Formando corros de flores.

 

Tampoco era de aquellas

Que lucían en un ramo

Altas, grandes, majestuosas

Y conscientes de su encanto.

 

Nuestra flor era chiquita

Y vivía en un rincón;

Tenía suaves colores

Y era modesto su olor.

 

¡Pequeña flor cuyo aroma

Con tanto cariño daba

A todos los infelices

Que más lo necesitaban!

 

Los olores embriagantes,

Los colores hechos llama,

No valen lo que un trocito

De la bondad de mi hermana.

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