Ay cielo celeste de verano,
Tal como un niño en un cumpleaños inmortal,
Tu padre el sol se despide impaciente de sus invitados y va hacia abajo,
Y ni tirándo de tus orejas te puede sacar,
Se siente traicionado por tu insolencia
Porque tú nunca quierés ir para abajo,
Siempre querés mantenerte en lo alto,
Tan vanidoso y Fatuo!
Pero es mejor para nosotros, tus huéspedes.
El verte rebelde surcando todo
Cielo celeste de verano.
Todos tus hijos estamos en ti, y tú estás en todos nosotros.
Adorno perfecto de esta fiesta.
Odias a las nubes entrometidas, mármoles molestos, no sin culpa
Las espantas ya que gustas la libertad.
Irredenta suavidad que parece lijada por la mano de un dios, hace dichosos los ojos que te vieron, te ven y te verán,
Tu frescura inunda de clamor los patios y llena de júbilo al caminante,
Agraciado al sentir la penumbra inmortal de las palomas,
incluso cuando cae el cuervo que pernocta en el día, y su atardecer diurno que campanea tan terrible.
El sol, resignado en su vigilia tardía,
Envia sus últimos esplendores,
Que te circundan cetrinas,
Y avisan que la sombría ya viene.
Y así, te despides, pero una cosa es clara,
Y es que en el tiempo cosas inexorables tuvieron, tienen y tendrán que pasar.
Agamenón tuvo que pisar las purpuras,
Yo tengo que seguirla recordando
Y tú te volverás a rebelar en el verano.
-
Autor:
el bardo (
Offline) - Publicado: 28 de diciembre de 2025 a las 11:51
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 29
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra, ElidethAbreu, JUSTO ALDÚ, Mauro Enrique Lopez Z., Alexandra I

Offline)
Comentarios1
Querido poeta el bardo, gracias por ese hermoso cielo de verano que nos cobija e inspira.
Abrazos.
Gracias a vos querido por tu comentario.
Un saludo grande.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.