Cautivada por un ángel...

alicia perez hernandez



Cautivada por un ángel...

No le importó arrastrarme con él al infierno de sus deseos.

y al fuego de su amor cada vez que incendiaba mis labios con sus besos.

Ardíamos de pasión cada vez que nos teníamos.

Estar en sus brazos me provocaba a sentir un volcán en erupción,

su cuerpo me ataba a sus deseos y yo a los míos.

Como Ángel me llevaba al cielo porque era un amor bendito.

Era como el amor de Dios porque era un amor del cielo.

Tenía la firma de Dios, porque él bautizó este amor.

Y era como agua bendita esa lluvia fresca que caída del cielo.

Hincamos cada beso y de rodillas nos juramos amor eterno.

Nos ofrecimos en redención el uno para el otro.

Bebí cada beso porque me daba la vida con su aliento.

En sus ojos me vi reflejada como en un espejo que tenía vida.

Mis labios disfrutaban sus besos de fuego.

Bebí todo de él hasta su aliento para que me regresara a la vida.

Él era mi vida, mi mundo, mi ahora y mi después.

Era tan mío que llegué dudar si era ¿Ángel o demonio?

Había momentos qué mi piel temblaba en sus brazos,.

Y mis labios deseaban los suyos cómo miel del panal,.

Me tocaba y los senos y se erizaban hasta sentir su boca en mis pechos

que se alzaban, cuando lo sentían cerca, porque era toda de él.

Mis manos lo conducían a los deseos de la carne.

yo era su deseo y él era mi deseo y nos enredábamos para sentirnos.

En ese segundo o minuto, hora el tiempo no importaba.

Era un momento nuestro sólo para nosotros dos.

Eternizamos cada momento llenándolo de nosotros con todo nuestro amor.

Buscamos un cielo para eternizar nuestro amor y lo descubrimos en nosotros.

Y buscando mí cielo lo encontré a él y me cautivo y me dejé amar...

Hasta que perdí mis alas porque me llevo a pecar y ya no pude volar.

él me envolvió con sus alas y me atrajo hacia él para llevarme al cielo.

Al cielo de su amor que me había prometido cuando era un ángel bueno.

Me quedé cautiva por su amor y pasión, su  amor erotizado.

llevándome a un cielo nuevo para los dos sentimos las pasiones,

En el Edén al que fuimos arrojados por el amor de Dios.

Me quedé envuelta en sus alas con él no me importa caer,

Al fuego ardiente de tu amor si me llevaba al infierno con él.

Era un Ángel caído del cielo enviado para llevarme con él.

Comulguemos con el amor de Dios invitados por él, a vivir este amor.

Recuerda sigues siendo mi ángel y mi poeta.

Alicia Pérez Hernández...México

No es la pluma la que escribe, es el alma

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¡MALDITA SEAS!

​No importa dónde esté; la maldita necesidad me persigue.

Es la adicción a querer algo que jamás será mío.

​Me has vuelto adicto al nerviosismo.

Cada vez que te veo, la vida se para y mi mente se inunda.

​Mi corazón se comprime hasta el punto de la asfixia.

Desde ese día, mi existencia está saturada por ti.

​Tu presencia me obliga a escribir un diccionario de palabras que no existen,

porque ninguna frase alcanza a expresar esto que siento.

​Y aunque intente alejarme, regreso.

No eres mi cura: eres mi ponzoña.

Y me declaro adicto a tu dosis.

Autor: Álvaro s.

 

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