Hoy ha llegado de visita al jardín lleno de flores, un pequeño y dulce colibrí con su plumaje brillante, vestido de mil colores. Sus alitas agitaba con rapidez, y con su piquito de fina aguja, cual pincelito empezó a dibujar la ruta directa que lo llevaría hasta la flor donde se quería posar.
Él, tan apuesto y galante, se detiene unos instantes ante esa bella y fragante flor, regalándole su rápido aleteo lleno de simpatía y esplendor.
Se acerca y le dice:
¡Hola, violeta!
¿Me permites tu néctar probar?
Y sin decir nada más , él le dio un besito en sus finos pétalos. Sus pistilos vibraron de emoción, ella feliz quedó por su dulzura y bondad, guardando ese beso como un tesoro.
Antes de alzar el vuelo, aquel colibrí se despidió con un audaz giro en el aire, que a la bella flor fascinó. Y mientras se alejaba danzando, el aire quedó impregnado de un sutil perfume , y la flor, aun temblando de encanto, soñó con aquel beso infantil.
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Autor:
Ysabel Gonzalez (
Offline) - Publicado: 26 de diciembre de 2025 a las 13:06
- Categoría: Infantil
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, racsonando, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética

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Comentarios1
Hermoso cuento de una vivencia diaria en muchos jardines del mundo. Esa complicidad entre flor y colibrí nunca dejan de impresionarnos con su llovizna de colores.
Felicitaciones Ysabel. Bien logrado tu cuento.
Palabras que estimulan a seguir por esa senda. Gracias ...
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