Hoy nace el sol tras un cristal empañado,
entre guirnaldas que ocultan la herida,
mientras el hombre, de orgullo embriagado,
niega al hermano el pan y la vida.
Se alzan los muros de antiguos desvelos,
el color de la piel es frontera y es muro,
desprecian credos, profanan los cielos,
y arrojan al "otro" a un rincón oscuro.
No hay sitio en la posada del pensamiento
para quien guarda una distinta razón;
el respeto es un eco que se lleva el viento,
y el dogma es la cárcel del corazón.
Lo más triste habita en los ojos pequeños,
en la infancia pura que empieza a mirar,
donde manos adultas marchitan sus sueños
al enseñarlos, temprano, a odiar.
Siembran semillas de rancia ignorancia,
malicia caprichosa vestida de ley,
acortando el paso, quitando la infancia,
atando sus alas al paso de un buey.
¿Qué Navidad es esta, de luces vacías,
si el alma desprecia lo que no es igual?
Son solo palabras, frías letanías,
si no hay un abrazo que venza al mal.
Ojalá el mañana descorra el velo,
y el niño que hoy aprende el rencor,
encuentre en la tierra un trozo de cielo
donde la diferencia se llame valor.
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de diciembre de 2025 a las 17:30
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: William Contraponto, Antonio_cuello

Offline)
Comentarios1
Primero que nada y antes que nada: ante un poema así pleno de concepto claros que denuncia, con razón, no espere muchas respuestas, comentarios; más bien pocos o muy pocos: no quiero decir que usted tal vez los pidiera, no. Quiero decir que si se escribe así es porque se siente así y cuando ocurre esto es porque hay razones para ello, se supone. La cuestión es que la sociedad toda, o casi toda, está al margen no sólo de lo que usted denuncia sino de lo que incluso es y significa la poesía, o una parte de ésta: "No hay sitio en la posada del corazón para quien guarda una distinta razón"; lo vemos a todos los niveles, en la calle, en las familias, en los trabajos, en los círculos íntimos, en la prensa, en los distintos medios de comunicación e incluso en los distintos círculos dícese que intelectuales: el que se asoma una mirada compasiva de lo que sucede a nuestro derredor es apartado, cada vez más con menos disimulo, se le ignora y hasta se le ningunea, peor: nadie quiere sentirse involucrado en esa mirada, es lo que dice y llama usted: El Pesebre de la Intolerancia.
Agradecido por sus palabras. Un saludo.
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