Hubo un tiempo
en que fui prisa,
miedo con argumentos,
nombre defendido a golpes de razón.
Creí que era mis errores,
mis certezas heredadas,
las culpas que aprendí a cargar
para no desobedecer.
Fui lo que se espera,
lo que encaja,
lo que se repite
por miedo a quedarse solo.
Pero algo empezó a caer
sin hacer ruido:
las máscaras útiles,
las verdades prestadas,
las batallas que no eran mías.
Dejé de ser
quien necesitaba explicarse,
quien pedía permiso para sentir,
quien confundía sobrevivir
con vivir.
Ahora no soy llegada ni meta.
Soy paso consciente.
No tengo respuestas cerradas
ni preguntas urgentes.
Soy quien escucha antes de juzgar,
quien duda sin despreciarse,
quien camina ligero
porque ya no arrastra personajes.
No soy lo que perdí
ni lo que gané.
Soy lo que queda
cuando cae el ruido.
Y si al leer esto
alguien se reconoce,
no es porque seamos iguales,
sino porque la verdad no tiene dueño
Antonio Portillo Spinola
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de diciembre de 2025 a las 04:44
- Comentario del autor sobre el poema: “El que permanece” significa que ya no me defino por el relato del dolor, sino por la conciencia que quedó cuando el relato se agotó.Para mi, este poema no habla de lo que hice ni de lo que sufrí.Habla de lo que no pudo romperse.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 22
- Usuarios favoritos de este poema: mauro marte, Mª Pilar Luna Calvo, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, Llaneza
- En colecciones: ANTONIO PORTILLO SPINOLA.

Offline)
Comentarios1
A todos los poetas del mundo
que escriben en Poemas del Alma
Que estas Navidades
no os pidan alegría obligatoria
ni versos complacientes.
Que la palabra os siga encontrando
aunque haya frío,
aunque haya duda,
aunque el mundo no escuche.
Gracias por escribir
cuando otros callan,
por poner nombre al temblor,
por recordar —verso a verso—
que el ser humano
aún siente.
Que el nuevo tiempo
os regale silencio fértil,
mirada limpia
y verdad suficiente
para seguir diciendo
lo que importa.
Con respeto,
con hermandad,
y con la certeza
de que mientras haya poesía,
no todo está perdido.
Feliz Navidad,
poetas.
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