“¡Qué verde luce el prado!
Con un sinfín de flores superpuestas
parece recamado
por dos manos honestas
que tan solo a lo bello estén dispuestas.
¡Qué dulce canta el río!
Cuando pasa jugando con la espuma
en loco desvarío
de un amor, que se esfuma
cuando llega a la mar, y a ella se suma."
Así canta el poeta
cuando exalta la natural belleza
y cubre su paleta
de rimas con destreza
que plasma con sutil delicadeza.
El mirlo enamorado,
o el jilguero que alegra con su trino
y canta desbordado.
Y el danzar dulce y fino
del macho de calandria ¡Tan genuino!
Las rojas amapolas
que brillan cual rubíes en los trigos
e imitando a las olas,
nos dejan ser testigos
del nacer y morir, juntos y amigos.
O el chopo voluptuoso
que hace en las riberas en verano
de abanico lujoso,
y da en su rama, ufano,
fiel cobijo a la ardilla y al milano.
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Autor:
CHIKITO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de diciembre de 2025 a las 04:33
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 24
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, AZULNOCHE, WandaAngel, ElidethAbreu, Andrik Navarrete Arias

Offline)
Comentarios1
Bello homenaje a la Naturaleza.
El chopo haciendo de abanico lujoso me encantó.
Un saludo
AZULNOCHE muchas gracias por pasar a leerme y comentar. Saludos cordiales.
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