Cuando un ser humano no
Me habla con brutalidad
No puedo dejar de
Pensar que debe
Haber algún
Error y que
Éste lamentablemente
Se va a dispar.
De Simone Weil.
En mi libreta de anotaciones encontré, hoy, un escrito que con fecha 8 de diciembre de 2012 escribí entonces sobre lo que pensaba que era la felicidad; este escrito lo escribí tras la presentación de un libro de poemas y escuchar a su autor, Carlos Alberto Boaglio, recitar su poema “Cuando yo me vaya”, entonces al llegar a casa escribí:
“¿Qué es la felicidad? Quizás la felicidad sea algo tan sencillo y simple como escribir con una caligrafía desordenada, incluso ajena. También la felicidad podría ser escuchar (y leer digo hoy) continuamente y durante días sandeces, estupideces y boludeces de personas presuntamente incultas pero que en el fondo no los son. La felicidad podría ser, también, no afeitarse durante días para observar cómo te miran, no ducharse adecuadamente para encontrarte con el verdadero olor que tu cuerpo emana, para ver, sentir y saber en este estado más de ti mismo de lo que otros saben y de los que contigo están a diario. Quizás, y sin quizás como siempre digo, la felicidad sea y consista en descubrir de imprevisto y por un tiempo a alguien en ti mismo y que no eres tú.”
Esto lo escribí en la fecha arriba y al principio expuesta. Hoy sigo pensando igual o casi igual, pero he añadido con la experiencia que da el tiempo y la vida vivida que la felicidad no existe dado de que ésta es la ausencia absoluta de miedos; en este sentido: ¿ cuándo no la Humanidad ha dejado de sentir miedos?.
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Autor:
Nkonek Almanorri (
Offline) - Publicado: 18 de diciembre de 2025 a las 16:06
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Javier Julián Enríquez, Emilia🦋, MISHA lg, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
Comentarios5
Amigo Nkonek,
Tocas un punto esencial: el miedo ha acompañado a la humanidad desde su origen, y en ese sentido resulta difícil pensar la felicidad como un estado pleno y permanente. Coincido en que una felicidad entendida como ausencia absoluta de miedos pertenece más al terreno de lo ideal que a la experiencia humana. Tal vez, sin embargo, la felicidad no sea la negación del miedo, sino su contrapunto: esos instantes en que, aun sabiendo que el miedo existe, no gobierna del todo. No como estado final, sino como intervalo lúcido, como conciencia que se sabe frágil y aun así elige afirmarse. Tu planteamiento invita a pensar la felicidad no como certeza, sino como tensión viva, y en eso hay una hondura que merece ser atendida.
Feliz día, amigo, aunque sea efímero, y un abrazo especial, aunque huya como un instante bien vivido.
—LOURDES
Insisto:
Poetas somos
Mi escrito, en principio, era acerca de qué es la felicidad y en este sentido expuse varios ejemplos, hay más, y ahí entra el gusto y los conceptos de cada cual. Luego expuse la cuestión del por qué yo, en concreto, pienso que este estado de la felicidad, absoluta o parcial, no existe y ahí, según yo y mis experiencias se debe porque hay algo que el ser humano arrastra en su conciencia profunda y que es el miedo: con miedo es imposible ser o permanecer feliz, ni el ser humano ni sociedad alguna. Luego está la opinión de cada cual y que es lo que ustedes han expuesto y que acepto atentamente.
Gracias por tu opinión.
La felicidad no es un estado, ni una meta, ni una emoción sostenida. Todo aquello es refutable porque depende de condiciones, expectativas o lenguaje.
La felicidad, si tiene lugar, no puede existir como experiencia consciente, porque toda vivencia consciente implica comparación y toda equivalencia fraudulenta introduce carencia.
En el momento en que alguien dice “soy feliz”, ya está fuera de ella: está observándose.
No es placer, porque la satisfacción necesita contraste. Tampoco es calma, porque la anestesia leve se reconoce solo tras la agitación. No es sentido, porque la razón de ser surge cuando algo falta. Menos es libertad, porque toda facultad de elegir es conciencia de límite. Tampoco es espiritual: el ámbito interno supone anhelo de trascendencia y la expectativa es una forma refinada de insatisfacción. No es social: lo comunitario requiere validación y la validación nace de la duda. No es intelectual: el pensamiento existe para resolver tensiones, no para habitarlas en plenitud.
Por eso la felicidad no puede ser vivida, solo interrumpida. Aparece cuando el yo —ese dispositivo que mide, recuerda, anticipa— queda momentáneamente fuera de operación.
No porque algo sea mejor, sino porque nadie está ahí para evaluarlo.
No es ausencia de miedo, es irrelevancia del miedo. No es plenitud, es falta de necesidad de nombrar lo que ocurre. No es duración, es cancelación del tiempo psicológico.
Si puede describirse, no es plenitud. Si puede buscarse, no es dicha. Si puede repetirse, no es felicidad.
La felicidad no fracasa: simplemente no pertenece al ámbito de lo humano estable. La humanidad vive de tensión, memoria y proyección. La felicidad, de existir, ocurre cuando eso cae por su propio peso y cesa sin dejar testimonio.
Por eso nadie la posee. Por eso nadie puede enseñarla. Por eso nadie puede discutirla.
Lo único fiel al pulso que puede decirse es esto: La felicidad no se alcanza. A veces, se suspende el que la busca. Y cuando vuelve, ya es tarde para llamarla de ningún modo.
La Hechicera de las Letras.
Entres esas condiciones, expectativas y lenguajes que mencionas, todas muy respetables en este caso, está el miedo, el que menciono y expongo como el condicionante más importante y profundo que hace que el ser humano, y ninguna sociedad, pueda ser feliz; fuera de esta realidad cada cual tiene la suya y que es, como dije arriba a Lourdes, muy respetable.
Por otra parte yo hablaba, también, de la felicidad y también ésta, al igual que el miedo, es según cada cual lo percibe.
Gracias por tu opinión, siempre muy valiosa.
Muchas gracias, Nkonek, por este gran relato muy inherente en nuestras vidas acerca de la felicidad. En relación con este tema, creo que la felicidad, en su concepción absoluta, podría ser considerada como un ideal inalcanzable. Esta afirmación se basa en la premisa de que la felicidad, en su esencia, se define por la ausencia total de temor. En este contexto, tal como muy bien señalas, surge una pregunta fundamental: ¿en qué momento de la historia humana se ha logrado prescindir del miedo? Esta cuestión invita a una profunda introspección sobre la condición humana, caracterizada por la constante presencia de la incertidumbre y la vulnerabilidad. Por dende, la búsqueda de la felicidad, tal como se desprendería de un análisis más exhaustivo, presentaría una naturaleza intrínsecamente compleja. La felicidad, en su esencia más pura, se presenta como un ideal que, en ocasiones, puede parecer inalcanzable, ya que su definición implica la ausencia total de temor. En este sentido, la historia de la humanidad, desde sus comienzos hasta la actualidad, ha estado inexorablemente entrelazada con la experiencia del miedo. Desde que emergió la conciencia humana, el ser humano ha experimentado la incertidumbre, la vulnerabilidad y la amenaza constante. El miedo, en sus múltiples manifestaciones, ha desempeñado un papel crucial en la supervivencia humana, impulsando la innovación y, simultáneamente, constituyendo una fuente inagotable de sufrimiento. Por lo tanto, la cuestión no radica en si la humanidad ha logrado erradicar el miedo, sino en cómo ha aprendido a coexistir con él, a gestionarlo y a transformarlo en una fuerza que fomente la búsqueda de sentido y la trascendencia. Considerando esto, debemos tener a bien considerar que es en esta capacidad de adaptación y transformación donde reside la verdadera fortaleza del espíritu humano. Resulta, pues, evidente como se ha puesto de manifiesto en repetidas ocasiones, que nuestra verdadera fortaleza radica en nuestra capacidad innata de adaptación y transformación.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Agradezco Javier tu opinión la cual, repito, siempre tengo en consideración máxime en esta ocasión porque has venido a insistir en mi idea de la imposibilidad total de la felicidad en la condición humana por la cuestión que tratamos: el miedo. Se puede ser feliz, y de hecho este estado existe en muchos momentos de nuestras vidas, pero no es el caso que expongo y que es la humanidad nunca ha sido feliz en la totalidad de su existencia por la presencia del miedo en su conciencia.
Agradezco tu opinión, sinceramente, gracias.
no solo miedos poeta, otros mas , pero bendita felicidad te imaginas vivir tristes siempre no pues como?
gracias por compartir
decía mi amigo Jorge Chuey, conocemos la felicidad por la tristeza,
besos besos
MISHA
lg
No me la imagino, ni la quiero imaginar. No obstante me pongo en la piel de esos tantísimos millones de seres humanos que, incluso, jamás han tenido un espacio en sus vidas para la felicidad, que los hay.
También agradezco tu opinión, gracias.
Este es un tema por demás controversial, que tiene diferentes asepciones.
Un hombre sólo, en el universo, necesariamente deberá tener y sentir miedo.
El no saber de donde viene, ni a donde va, resulta aterrador.
Desconoce madre y padre, es un huerfano de la creación, vive en constante
tensión.
A lo largo de los años, se ha ido acostumbrando a esa soledad; tal es así que
inventó seres mitológicos; heroes en quien descansar sus angustias etc, etc.
El Hombre es feliz por momentos o cree serlo, cuando domina a sus semejantes
o cuando destruye pueblos y es ensalsado.
Pero cuando regresa a su realidad, cae de nuevo en un estado de angustia.
Por otro lado, la palabra felicidad viene del latín FELICITAS, derivada a su vez
de felix o felices, que originalmente significaban FERTIL, FECUNDO O PRODUCTIVO
y luego se asociaron con la buena fortuna, la suerte y la dicha.
En la antigua Roma, FELICITAS era incluso una diosa, personificando el éxito y la
prosperidad, un concepto que se ligaba a la capacidad de "producir" buenos resultados
tanto en la agricultura como en la vida.
Por último, viene a mi mente la Actriz Ma. Felix, que decia que el dinero no es la felicidad,
pero ayuda a conciliar el sueño.
En sintesis estimado escritor Nkonek, la felicidad, dijeron los beatles es una arma caliente.
Yo tan sólo digo que la felicidad, está en la paz interior.
El hombre busca afuera lo que en realidad, tiene dentro de él.
Dijo el principito, solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.
Saludos escritor amigo Nkonek
Muy expresivo y rico tu comentario Salvador, lleno de verdades y de conceptos que definen al Hombre como lo que realmente es: un Ser solitario el cual no puede negar ni corregir todos sus miedos; en este sentido es en el que en ocasiones he dicho, porque así lo creo, que Dios no creó al Hombre sino que fue éste el que desde su mala conciencia necesitó imaginarlo.
El Ser humano es feliz, como bien dices, por momentos, en ocasiones concretas y puntuales sin que, en ocasiones, esa felicidad sea provocada por buenas acciones - hay, también, otra felicidad que el Hombre siento y que es producto de buenas acciones, son éstas las que no enaltecen, las que nos honran.
En los tiempos actuales, hoy y ahora, las circunstancias no dan para mucha felicidad, no basta que sea Navidad, o precisamente por ser estas las fechas se entienden menos aún cómo un alcalde español, de ideología ultraderechísima (como no podía ser de otra manera), ordenó el desalojo y la expulsión de 200 inmigrantes que dormían a cubierto y los expuso a las bajísimas temperaturas en la calle: aquí es cómo y para mí se acaba la felicidad y la creencia en el Ser humano.
Gracias por tu palabras, siempre se agradecen.
Hay algo de razón en tus letras.
La MALDAD del hombre, es producto de su libre albedrío.
Pues la MALDAD, es ausencia del bien.
Y en el hombre está tomar esa desición.
Saludos Escritor Nkonek👍
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