Mirar una Flor

Nicolás Zalacaín

Las justas de Dios no cesan y otra nube se parte en el cielo por

no vivir en paz.

Los sinsabores golpean de frente

y el enojo estéril abraza la pérdida.

Ruidos y progreso,

agotamiento, manos rugosas,

las plantas del pie se cortan con pasto benévolo,

y entre bailes amargados y ofertas de vidas peores,

se hace difícil saber dónde pisar,

se hace difícil saber.

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