“Rumbo” era un barquito de papel, sin timón, sin velas, sin mástil, solo una hoja cuadriculada, pero con alma valiente y alada. Cuando el sol se iba a descansar, "Rumbo" entre bostezos empezaba a soñar: que, en mares de olas gigantes navegaba audaz, surcando esos océanos de la imaginación, Soñando con ese velero que veía desde lejos.
Y entre sueños decía: —¡Algún día seré como ese velero, con alas de tela y corazón viajero!
Una tarde aquel velero se acercó, y con voz suave así le habló:
—No te apures, barquito, quien sueña despierto ya lleva velas en el alma. Yo también fui pequeño alguna vez, y el mar parecía demasiado grande. ¡Sabes! El viento siempre ayuda a quien se atreve a abrir sus alas, aunque sean de papel.
La luna le guiñó un ojo con su luz dorada, y el viento suavemente lo empujó entre carcajadas. Así navegó sin miedo ni prisa, con sueños bordados en cada sonrisa.
Porque, aunque era pequeño y hecho de papel, su fe era gigante, y su alma también. Y en cada ola que el viento tejía, “Rumbo” dejaba una estela azulada que brillaba.
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Autor:
Ysabel Gonzalez (
Offline) - Publicado: 16 de diciembre de 2025 a las 11:33
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética, benchy43, El Hombre de la Rosa, Menesteo, Lualpri, alicia perez hernandez, EmilianoDR

Offline)
Comentarios1
Qué hermosa historia sacada de tu imaginación.
El mar tiene esas cosas tan hermosas y sutiles.
Saludos cordiales.
Imágenes que nos invitan a escribir . Me atreví igual que el barquito a usar mis alas tambien papel, garcias por la visita
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