Madre sin tregua, Antonia de pecho arado,
junio te vio nacer con pan y espinas,
de Guadalcanal, tierra bendecida,
brotó tu voz entre sábanas de barro.
Cuatro semillas alzaste con tus manos,
cuatro soles pariste en madrugadas
de hambre y de silencio, de jornada
larga y sin sombra, madre sin descanso.
No hubo palacio, no hubo oro en tu frente,
sólo el amor curtido en el sudor
de quien se quiebra y nunca dice "no",
de quien no pide y da lo permanente.
Cayó tu carne como flor herida,
el pecho donde el hambre fue alimento
se llenó de dolor y de silencio
y a tus pulmones les faltó la vida.
Pero estás viva, madre, en la semilla,
en el temblor del aire que respiro,
en cada hijo que alza su suspiro
y en cada llanto que tu ausencia anida.
Madre de tierra, Antonia de coraje,
no hay cáncer que deshaga lo que diste:
fuiste mujer, raíz, faro y alpiste
y hoy tu nombre me sangra en este viaje.
Te nombro y se me rompe la garganta,
te sueño y me arrodillo en tu memoria,
porque tu vida fue la más hermosa
de todas las victorias que se cantan.
Antonio Portillo Spinola
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de diciembre de 2025 a las 03:46
- Categoría: Amor
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Antonio_cuello, alicia perez hernandez, ElidethAbreu
- En colecciones: ANTONIO PORTILLO SPINOLA.

Offline)
Comentarios3
Sinceramente, esta es la mejor oda que he leído en homenaje a una madre
Te felicito poeta, por hacer rodar tu pluma sobre ese sentimiento tan sincero que despierta una buena madre.
Saludos y un abrazo grande, mi estimado Antonio
Gracias Antonio, saludos y un abrazo.
Tu poema es puro y preciso. Cada palabra respira. Felicitaciones por crear tanto desde el alma.
Afectos y abrazos
Gracias, por leerme.
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