Cómo deshago tu forma en mi memoria,
cómo desato este nudo que dejaste
en la esquina más silenciosa de mi mente.
Tu sombra insiste,
pero ya no tiene cuerpo.
Solo un ruido lejano,
un temblor que se resiste a morir.
Camino en un océano sin nombre,
las olas me golpean
como si quisieran recordarme algo
que ya no necesito.
Creí dominar estas aguas,
pero aprendí que incluso la marea más suave
puede partir a quien no se protege.
Aun así, subo.
A paso lento,
pero subo.
La superficie me llama
con un susurro que no miente.
Lo que debía hundirse,
se rindió al abismo.
Lo que debía quedarse,
no lo hizo.
No cargo más tu fantasma:
es demasiado liviano para ser real,
y demasiado pesado para seguir conmigo.
Permanece en el fondo,
allí donde la luz no llega
y donde tu recuerdo, al fin,
se vuelve silencio.
Déjame la orilla.
Déjame el aire.
Déjame este renacer
que ya no te incluye.
Avi-
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Autor:
aviemas (
Offline) - Publicado: 9 de diciembre de 2025 a las 16:41
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 31
- Usuarios favoritos de este poema: benchy43, ANGHELUZ., Poesía Herética, Carlos Baldelomar, alicia perez hernandez, Lualpri, Mauro Enrique Lopez Z., Hernán J. Moreyra

Offline)
Comentarios2
Bonito, muy bonito. Felicitaciones, aviemas.
Que tengas un buen día.
Cariños.
Déjame a la orilla
en la libertad del viento
en el azul del cielo
en el deseo de respirar
y mirar lo bello del mar.
ANGHELUZ
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