Después de estas guirnaldas de amapolas abiertas
rascando los nudos de la vida sin despeinar las horas,
me descubro caminando dentro de un silencio rojo,
como si cada pétalo fuera una brújula cansada
apuntando siempre hacia el mismo dolor que no termina.
La existencia, a veces, es un campo minado de belleza:
uno avanza con cuidado, tocando lo frágil sin romperlo,
sabiendo que toda hermosura es también un temblor,
una cuerda floja tendida sobre la sombra más antigua.
Tu tiempo, sin embargo, me sabe a cruz en mis horas lapidarias,
a peso sacro que se incrusta en mis espaldas sin pedir permiso,
a testamento de un destino que se esconde en los pliegues
de cada minuto que compartimos sin decirlo.
Por mi estero han pasado varias pieles,
como si el cauce íntimo donde guardo mis latidos
fuera un río antiguo que recoge los disfraces del mundo:
epidermis prestadas, máscaras de barro,
huellas que rozan el agua sin saber su profundidad.
Pero sigo fluyendo.
Mi corriente no se detiene ante lo que muda o se desprende,
porque cada piel que me atraviesa
solo confirma la firmeza de mi lecho,
la fuerza con que resisto y renazco.
En ese tránsito, el estero aprende:
que no importa cuántas pieles lo visiten,
ni cuántas pretendan adueñarse de su brillo.
El agua reconoce lo suyo,
y lo que no pertenece
se lo lleva la marea.
Hay días en que tu presencia es un templo derrumbado
al que sigo entrando con devoción inexplicable,
otros en que eres un eclipse que me deja sin cielo,
pero siempre —siempre— eres la señal que marca la grieta,
el punto exacto donde mi vida se bifurca
entre lo que fui y lo que aún no logro nombrar.
Así continúo, con las manos llenas de amapolas y escombros,
con la mirada clavada en el abismo que tu tiempo me enseña,
cargando la cruz que sabe a ti,
a tormenta,
a faro,
a memoria que no se deja despegar,
siguiendo la sutil evidencia
de que incluso el dolor, cuando es verdadero,
puede iluminar el camino.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2025
-
Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 9 de diciembre de 2025 a las 14:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 58
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Javier Julián Enríquez, WandaAngel, Hernán J. Moreyra, alicia perez hernandez, Poesía Herética, benchy43, Jaime Correa, Alexandra I, ElidethAbreu, Nelaery, Beatriz Blanca, Alma Eterna, MISHA lg, **~EMYZAG~**, Lualpri, Mª Pilar Luna Calvo, Paris Joel, Tommy Duque, Carlos Baldelomar, EmilianoDR, LOURDES TARRATS, Rafael Escobar, El Hombre de la Rosa, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, racsonando, Freddy Kalvo, Lucía gómez, Andiuz, Mael Lorens

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Comentarios13
Simplemente hermoso. Se siente bonito transitar por las huellas de tus palabras. Felicitaciones, amigo.
Salud! (Alguien me dijo que el 8 se armaba el, arbolito y se empezaba a brindar. En eso estoy desde ayer)
Gracias amigo Benchy por tu visita, lectura y gentil comentario.
El que te lo dijo tiene razón, pero nunca es ni muy tarde ni demasiado pronto para brindar.
Salud!!
JUSTO
Bellísimo poema, un verdadero placer visitar su portal, disfrutar de una grata lectura.
Un saludo cordial, feliz tarde, Alex.
Gracias Alex por tu visita, lectura y comentario. Aqui estamos.
Saludos
Querido Justo, sin palabras ante tu propuesta de este martes decembrino.
Te invito a escuchar el video para que un arco iris te pinte el mundo de belleza:
https://youtu.be/E8HIAPgc9Zo?list=RDE8HIAPgc9Zo
Recibe mis afectuosos abrazos.
Muchas gracias amiga. Lo integro de inmediato.
Un fuerte abrazo.
A lo largo de nuestra vida, llevamos una pesada mochila con nuestras experiencias. A veces, se caen algunas de este equipaje, para dar paso a otras. Pero todas nos forman como humanos y nos dan lecciones de vida.
Las personas que encontramos en esta senda comparten con nosotros estas vivencias y vienen a enseñarnos a amar, perdonar, resistir...
Muchas gracias por tus palabras de reflexión, Justo.
Saludos.
Tus palabras llegan como un soplo cálido en medio del camino, recordándonos que cada vivencia —la que se queda y la que cae— modela la arquitectura secreta de quien somos. Es cierto: en esta travesía nos vamos cruzando con almas que dejan destellos, heridas, enseñanzas, y a veces hasta una brújula nueva para seguir andando.
Gracias a ti por abrir ese espacio de reflexión y por compartir tu manera luminosa de ver la vida. Recibo tu mensaje con aprecio y respeto.
Un saludo grande, y que la senda te siga sorprendiendo con belleza y aprendizaje.
Saludos
A lo largo de nuestra vida, llevamos una pesada mochila con nuestras experiencias. A veces, se caen algunas de este equipaje, para dar paso a otras. Pero todas nos forman como humanos y nos dan lecciones de vida.
Las personas que encontramos en esta senda comparten con nosotros estas vivencias y vienen a enseñarnos a amar, perdonar, resistir...
Muchas gracias por tus palabras de reflexión, Justo.
Saludos.
bellas y melancólicas letras poeta
gracias por compartir
Hay días en que tu presencia es un templo derrumbado
al que sigo entrando con devoción inexplicable,
otros en que eres un eclipse que me deja sin cielo,
pero siempre —siempre— eres la señal que marca la grieta,
el punto exacto donde mi vida se bifurca
entre lo que fui y lo que aún no logro nombrar.
Así continúo, con las manos llenas de amapolas
besos besos
MISHA
lg
Muchas gracias por tus letras, estimado Justo.
Un abrazo.
Gracias a ti Luis. Siento que eres un gran amigo de letras.
Saludos
Poema escrito sutilmente con la fuerza de un gran escritor y poeta. Guirnaldas, hermosura, tiempo, huellas, corriente y tránsito palabras que se describen en tu delicado poema cuando las amapolas son la hermosura de la mujer hermosa que viste la esencia de tu poema. Hermosas letras amigo... saludos...
Muchas gracias amiga por tus palabras en este comentario.
Tienes toda la razón.
Saludos.
Querido amigo, Justo:
He leído tus versos con la atención de quien camina despacio sobre un campo de amapolas —tus “guirnaldas de amapolas abiertas”—, y me ha parecido hermoso detectar la profundidad escondida que laten en cada imagen. Tu poesía no teme al dolor; lo abraza, lo nombra, lo transforma en algo intenso y luminoso.
Esa “existencia” que describes como un “campo minado de belleza” refleja una conciencia valiente: sabes que la hermosura no es impune, sino que vibra en la cuerda floja de lo frágil. Como todo en la vida, Justo. Y aun así recorres ese camino con pasos cuidadosos, tocando lo delicado sin romperlo. Eso revela en ti un poeta consciente, consciente del riesgo y de la belleza como actos éticos.
Me enternece también la metáfora del estero: un río interno que recibe máscaras, pieles prestadas, huellas que buscan superficie. Y sin embargo —como el agua sabia que reconoce su cauce— sigues fluyendo. Esa imagen me parece mucho más que bella: es un testimonio de persistencia, de dignidad ante la transformación, de un yo que resiste.
Finalmente, ese continuo vaivén —templo derrumbado, eclipse, faro, memoria— no es caos; es un umbral donde lo que fue y lo que será se cruzan. Porque escribes con la certeza de que incluso el dolor verdadero, cuando se expresa con honestidad, puede alumbrar el camino…
Gracias por compartir este bellísimo poema de hondo pulso y sincera valentía.
Un abrazo enorme, hermano.
—LOURDES
Poetas somos
Muchas gracias por la calidez y la delicadeza con que te acercas a mis versos. Leer tu reflexión es como recibir una mirada que entiende no sólo lo que se escribe, sino también lo que se intenta sostener detrás de cada línea. Aprecio profundamente la forma en que desglosas las imágenes y la intención que percibes en ellas; lo haces con una sensibilidad que honra el esfuerzo creativo y que invita a seguir explorando.
Me alegra que encuentres sentido en esas metáforas del dolor y la belleza. Para mí, escribir es precisamente eso: intentar comprender lo que duele sin dejar que pierda su claridad, y permitir que la fragilidad tenga un espacio propio. También celebro que el símbolo del estero te haya resonado. A veces uno siente que la identidad se va moldeando con capas y sedimentos, pero aun así encuentra su cauce; que tú lo hayas visto de esa manera me confirma que el poema fue bien recibido.
Agradezco también tu lectura tan atenta del movimiento interno entre memoria, ruina y luz. Lo planteas con una claridad que me recuerda por qué vale la pena compartir lo que uno escribe: porque existen lectores como tú, capaces de transformar la experiencia en diálogo.
Gracias por tu generosidad, por tus palabras y por la cercanía.
Un abrazo grande, amiga.
Con una perfección lorquiana has dibujado el maravilloso paraninfo del alma donde nace y se destilan los mas sublimes sentimientos que el amor provoca, los cuales siempre llevan los wilderianos colores de las pasiones que fluyen como tormentas, entrelazados con los romanticos estíos de gran Amado Nervo. Mi felicitación viaja hacia ti llevando con ella grade admiración y leal aprecio a tu magnánima amistad. ( Aclaración: La palabra wilderiano es un adjetivo que me atrevo a inventar para tener el placer de hacer una comparación con tus letras y la obra del Gran Óscar Wilde.
Estimado amigo, quiero referirte algo. Cuando le otorgaron el nobel a GGM la academia no solo dijo que por su habilidad al fusionar la realidad con lo ´mágico dando realce al realismo mágico, sino que señaló la búsqueda de nuevas formas para describir esa omnipotencia en el poder de algunos. Las dictaduras.
El escritor, el verdadero escritor, crea no solo su mundo sino nuevas rutas para el idioma español y la literatura.
La palabra que empleaste pasa a enriquecer mi lexico con mucho gusto.
Agradezco sobremanera todo tu comentario, sin desperdicio.
Un fuerte abrazo.
Genial y hermoso tu bello poema estimado poeta y amigo Panameño Justo Adú
Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Lo recibo y lo correspondo mi estimado.
Muchas gracias por tu comentario.
Saludos
Hermoso trabajo amigo Justo, digno de ser enmarcado. Cada palabra en su lugar, cada sentir se va volviendo metáforas y de manera exponencial se proyecta en el sentir de quien las lea. FELICITACIONES de un niño grande.
Muchas gracias hermano por tu visita, lectura y comentario.
Saludos
Tu poema me parece excelso, especialmente me han impactado los primeros veinte versos, pero todo él es un jaque a la belleza más que a los escombros. Además la imagen de las amapolas cada año me impresiona. Un gusto, Justo. Saludos cordiales y un abrazo.
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