¿Quién Asoló los Pastos del Poema?
¿Quién asoló los pastos del poema?
¿Quién convirtió la música en frontera?
Hubo un tiempo en que el verso era pradera
y la voz florecía sin dilema.
Mas llegó la tormenta negra y plena
la palabra tembló, perdida y fiera
se volvió arenal seco, sin bandera
como un eco olvidado en su anatema.
Fue el miedo.
Fue el silencio.
Fue el cansancio.
La vida desgastando lo sagrado
la duda devorando el entusiasmo.
Y ahora, sobre el campo desolado
el poeta camina en su fracaso
buscando el fuego antiguo… apagado.
¿Quién devastó los pastos del poema?
El que calla por miedo al terremoto.
El que piensa que escribir ya no es devoto.
El que cuida su voz… como blasfema.
Fue el tiempo, maestro del dilema
el que devora el canto poco a poco
el que apaga la flor con su sofoco
el que exige razón donde hay poema.
Pero también fue el mundo, su ruido
sus prisas, sus pantallas encendidas
sus sueños negociados, su latido.
Y fue el hombre:
sus guerras no vencidas
su orgullo, su dolor endurecido
su herida convertida en despedida.
Lunes 8 de diciembre de 2025
(Sonetillo asonante)
**
Yo creo que fue la pluma
o tal vez fue ese tintero
que la tinta puso dura
y el poema quedó muerto...
**
Y los pastos con las dunas
quizás desaparecieron
y hasta el brillo de la luna
lo apocaron muchos cerros.
**
Pero nada de eso pasa
si en el alma existe vida
si la pluma siempre plasma
**
el sentir de algún poeta
que con savia roja y fina
le da vida a sus poemas.
-
Autor:
Ellie (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de diciembre de 2025 a las 15:34
- Comentario del autor sobre el poema: La asolación y devastación de los campos del poema no llegó de golpe, sino como un murmullo que fue creciendo, como una sombra que avanzó sin prisa, desgarrando cada sílaba hasta volverla polvo. Allí donde antes florecían versos libres, ahora solo quedan grietas y silencios rotos; allí donde brotaba la metáfora como una primavera inevitable, hoy se alzan cenizas, áridas y frías, como un recuerdo que no sabe si doler o resignarse. Sin embargo, incluso entre la ruina, un latido persiste: un germen diminuto, casi invisible, que aún guarda la memoria de la música, la raíz del asombro, la certeza de que ningún incendio puede consumir del todo aquello que nació para renacer. Porque en los campos del poema, incluso devastados, siempre queda una brasa esperando al viento.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 32
- Usuarios favoritos de este poema: Anduriña, Tommy Duque, Poesía Herética, Javier Julián Enríquez, Nelaery, Mauro Enrique Lopez Z., Lualpri, Carlos Baldelomar, MISHA lg, LOURDES TARRATS, benchy43, JUSTO ALDÚ, alicia perez hernandez, Violeta, Freddy Kalvo, 🌱🌷 MariPD, Juan Aguiar, David Arthur, EmilianoDR, Mª Pilar Luna Calvo

Offline)
Comentarios8
Muchas gracias, amiga Elideth, por este bello poema. Se puede percibir cómo en medio de la desolación del verso, el poema yace como un campo yermo, asolado por fuerzas oscuras. El temor, el silencio y el agotamiento, como sombras persistentes, han mermado la esencia sagrada, toda vez que erosionan el entusiasmo. El tiempo, en su inexorable paso, y el mundo, con su bullicio característico, han callado la voz poética. El ser humano, a menudo marcado por conflictos y orgullos, ha transformado la herida en despedida, extinguiendo así el fuego antiguo de la creación. En este sentido, el poema, en su lamento, nos confronta con la fragilidad del arte y la necesidad imperante de preservar la llama creativa ante las adversidades del mundo. Se trata de un llamamiento a la resistencia y a la búsqueda constante del «fuego antiguo», incluso en medio de la desolación. ¡Una belleza y maravilla el vídeo sobre el poema «Los Olivos» de Antonio Machado!
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Buena pregunta poetisa quien?
bellas letras gracias por compartir
Fue el miedo.
Fue el silencio.
Fue el cansancio.
La vida desgastando lo sagrado
la duda devorando el entusiasmo.
Y ahora, sobre el campo desolado
el poeta camina en su fracaso
buscando el fuego antiguo… apagado.
besos besos
MISHA
lg
Traza un viaje por la erosión de la palabra poética, mostrando cómo el tiempo, el miedo y las tensiones del mundo contemporáneo desgastan el territorio donde antes germinaba el verso. Las imágenes de la pradera devastada y la voz convertida en arenal expresan una pérdida profunda, casi ritual, donde el poeta camina entre ruinas buscando un fuego que parece extinguido.
Fíjate que la reflexión se amplía al señalar no solo causas íntimas —silencio, cansancio, duda— sino también colectivas —ruido, prisa, heridas humanas—, lo que convierte el texto en un diagnóstico sensible sobre la fragilidad de la creación y su lucha por sobrevivir en medio del desasosiego. A mi en lo particular me resultó interesante.
Saludos.
Querida Elideth:
Tu poema es un acto de lucidez dolida, una elegía al silencio impuesto sobre la palabra, y una crítica —culta y sobria— al mundo que ha exiliado al verso de su lugar sagrado. En cada estrofa se percibe el duelo entre la belleza y el desgaste, entre el fervor antiguo de la poesía y la aridez contemporánea de la voz que duda, que teme, que se guarda.
Los “pastos del poema” que han sido asolados no son sólo imagen, son una metáfora extendida de la pérdida cultural, espiritual y personal. Tus preguntas iniciales no buscan una respuesta fácil: invocan al lector como cómplice o testigo. Has sabido nombrar, con valentía, a los verdugos de la palabra: el miedo, la rutina, el tiempo voraz, la tecnología absorbente, la guerra incesante del ser humano consigo mismo.
Pero en ese paisaje desolado, el poeta que “camina en su fracaso” aún busca el fuego. Y ese gesto —esa búsqueda— es ya una forma de resistencia. Tu soneto dialoga con la mejor tradición de la poesía elegíaca, pero también con la más vigente necesidad de despertar.
Gracias por este texto necesario, valiente y profundamente hermoso.
Caminemos esta jornada juntas, amiga, Elideth,
porque poetas somos...
Con mucho cariño y un Fuerte abrazo,
—LOURDES
Donde el Silencio Quiso Reinar
Donde el silencio quiso reinar,
sembramos sílabas como centellas.
La noche aró los versos sin piedad,
pero el alba recogió las estrellas.
Alzó su lira la voz vencida
y en su temblor brotó la llama:
aunque el mundo niegue la poesía,
en cada herida… el poema llama.
Un abrazo enorme.
-LOURDES
Hoy la muerte de la poesía no llegó de mano de aquellos que ejercieron la asolación y devastación de los campos del y de los poemas de su momento; más bien todo empezó a derivar hacia una poesía pobre cuando los de después - y que son en gran parte los poetas de hoy - no hicieron ni aún hacen nada por una poesía valiente, creativa, crítica, libertaria y hasta política; es más: a estos poetas que intentan reanimar la verdadera poesía se les apartan, ningunean, se les invitan a irse e incluso se les muestran y dan otras páginas para que dejen de escribir aquí una poesía diferente.
Tus letras me inspiraron un Sonetillo Asonante mi apreciada amiga ElidethAbreu. A continuación te lo comparto.
Freddy Kalvo
Lunes 8 de diciembre de 2025
(Sonetillo asonante)
**
Yo creo que fue la pluma
o tal vez fue ese tintero
que la tinta puso dura
y el poema quedó muerto...
**
Y los pastos con las dunas
quizás desaparecieron
y hasta el brillo de la luna
lo apocaron muchos cerros.
**
Pero nada de eso pasa
si en el alma existe vida
si la pluma siempre plasma
**
el sentir de algún poeta
que con savia roja y fina
le da vida a sus poemas.
Un abrazo fraterno.
Gracias Elideth, nosotros creamos y destruimos a la vez.
Espero que los pastos vuelvan a brillar y del aire al poema.
Saludos cordiales.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.