Reconfortado me sé,
por quien me ama, me perdona y me sonríe...
y siempre me lo dice,
que en su promesa salvadora sea creyente...
Luego sin pausa empiezo a alabarle...
¡Gloria a su nombre!
y nadie me oirá ya callarme,
de mi enlace con el Creador omnipotente...
Es algo inenarrable,
como un rayo celestial sobre los mares...
¡Qué orfebrería de luces!
¿Quién hay que de su creación no se admire?
Y los ángeles del bien,
me esplenden las tres virtudes teologales,
que me serán por siempre,
la ruta a seguir hacia la eterna gloria. Amén.
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de diciembre de 2025 a las 02:54
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 19
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Hernán J. Moreyra, Alexandra I, MISHA lg, WandaAngel, Texi, rosi12

Offline)
Comentarios1
Amén...
Un saludo cordial, feliz dia, Alex.
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