Unos más y algunos, menos...

Freddy Kalvo

Diciembre se ha convertido

en un negocio tremendo

las ventas son exquisitas

pero requieren, dinero;

si no tienes, ya no valen,

los abrazos y los besos.

 

El valor que había antaño

se quedó en viejos recuerdos

que aparecen con nostalgias

hoy en estos tiempos nuevos

donde valen más las cosas

que un abrazo verdadero.

 

Se han fugado los valores

que dejaron los abuelos

con su toque de ternura

calorcito como el fuego

que dejaban su enseñanza

del amor y de lo bueno.

 

Hoy se finge y a menudo,

dando golpes en el pecho

pues diciembre pone a todos

muy nostálgicos y honestos

y aprovechan, porque ponen,

los «malómetros en cero».

 

¡Ah bendita hipocresía

cómo abundas sin misterios!

Y en diciembre te reluces

como luz en el espejo

donde nos miramos todos

unos más y algunos, menos.

 

Si no encajas en el saco,

sé que vienes de otros tiempos.

Lee y pasa inadvertido

lo que escribo y lo que pienso

si compartes tú conmigo

lo legado por ancestros…

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Comentarios5

  • Lualpri

    Cuan lamentable verdad hay en tus palabras, querido amigo Freddy.

    Creí que nuestra generación es la más difícil porque venimos acarreando un sin fin de cosas que ya no existen.

    Fuerte abrazo y feliz fin de semana.
    Cuídate!

    • Freddy Kalvo

      Agradecido mi hermano con tu sólida presencia en mis letras.

      Un abrazo fraterno.

    • Nkonek Almanorri

      He leído tu escrito dos veces y de manera detenida pues en el fondo lleva un mensaje que merece atención e incluso un reconocimiento dado el contenido que tiene: A mí se me antoja hacer una reflexión acerca y sobre el por qué diciembre se ha convertido, lo hemos convertido, en - para mí - un nefasto “negocio” inmoral: lo hemos convertido en esto que es porque previamente nosotros nos hemos vuelto materialista o, si se quiere, que otros nos lo haya impuesto.

      Para que haya ventas primero ha de haber compras y para que esto ocurra el sistema económico-político-empresarial ha inventado eso tan burdo como son las llamadas pagas extras en estas fechas de Navidad; si nos fijamos bien no son un dinero extra que hemos logrado sonsacar a las empresas sino que son éstas las que nos prestan ese dnero (que en el fondo es nuestro por mérito laboral) para que de inmediato tengamos dinero para hacer compras la mayoría de ellas innecesarias; en realidad lo que han logrado es que le volvamos a dar, devolver, el dinero que nos prestaron y que sirvió para seguir ellos ganando. Sin su dinero, nuestro por derecho pero que lo tienen y administran ellos, no hay ventas, no hay compras y en definitiva no hay negocio y menos aún esta navidad comercial.

      Antes, en otro tiempo, la Navidad era – al menos de manera más directa y desde la ignorancia espiritual impuesta – un estado emocional: no había dinero para gastar y por lo tanto no había el materialismo egocéntrico al que hoy estas atados: en la primera Navidad que recuerdo, con cuatro años, los Reyes Magos (y que fueron mi padre y un tío abuelo recién llegado de Cuba unos días antes) me trajeron una camioneta hecha de tablas de madera de cajas de conserva y las ruedas de latas de sardinas traídas de una pequeña factoría de pescado en la costa vecina del Sahara, entonces colonia española en el África continental; aquella camioneta era arrastrada hacia adelante con una cuerda hecha de tiras secas del troco de las plataneras (llamado rolo, palabra hoy ya extinguida de nuestro vocabulario pero que yo sé que en Bogotá se llama rolo a esas personas que no tienen empleo y que andan vagando las calles vendiendo de todo lo que puede). De haber guardado aquella camioneta hoy estaría en un museo de juguetes antiguos y sería una reliquia. Con aquella camioneta jugaron todos los niños de la vecindad e incluso alguna noche quedó aparcada debajo de la cama de cualquiera de aquellos niños, mis amigos de entonces: entonces era Navidad de verdad.

      Antes y en aquellas fechas los abrazos eran sentidos,, profundos y humanos; desde días antes de las fechas señaladas las mujeres y hombres de entornos cercanos se reunían, por separados, y se bebía y comía entrelazados con sentimientos humanos, la vuelta a casa al final del día siempre había más abrazos y sentimientos, habían conversaciones alegres, música y emociones sinceras: era Navidad de Verdad.

      Aunque muchas cosas de éstas han desaparecido, en general, aún quedan lazos fuertes de aquellos valores: vivo a 2352 km de mis hermanos (mis padres ya no están) y siempre y durante todos los últimos 34 años nunca hemos dejado de estar en contacto por estas fechas, antes me fue imposible dado de que en mis años desde Alemania, Bélgica, Escocia, Inglaterra, Irlanda, Francia, Holanda y Noruega no tenía ni teléfono en casa, aquellos años fueron terribles.

      Hoy solo llega a casa mi hijo y su compañera y también está la familia política con los que compartimos estas fechas, pero en general y salvo alguna ocasión concreta y excepcional procuro en la medida de lo posible evitar encuentros casuales dado de que todo es un algo así como “el querer cumplir con la fecha ocasional” y esto no lo puedo superar: no es Navidad.

      • Freddy Kalvo

        Muy profundas, razonables y necesarias palabras mi estimado NkoneK, agradezco mucho es buen gesto de tu parte, así como el bien ponderado hecho de compartir un recuerdo íntimo de la infancia donde está presente la figura de tu padre y un tío abuelo, algo que me hizo regresar a mi niñez para recordar algo similar que me ocurrió con mi padre que me regaló un camión de madera pintada de colores.

        Gracias por darle sustento a mis letras con tu generoso comentario.

        Un abrazo fraterno.

      • Alexandra I

        Cuan verdadero y sentido poema, corre el tiempo de prisa, van desapareciendo tradiciones, lazos que unian, se desintegran las familias y con ellas los valores, cambia la humanidad, endurecida, indiferente, la tecnologia suplanta el alma, incontenible, duele profundo, polvo de estrellas y marchamos sin remedio, las ultimas generaciones de autenticos humanos.

        Saludos, feliz dia, Alex.

        • Freddy Kalvo

          Muy cierto lo que expresan tus palabras mi apreciada amiga Alex. Agradezco mucho el fino detalle de tu parte.

          Un abrazo fraterno.

        • MISHA lg

          Mis padres hace mucho tiempo instauraron
          en estas fechas , nada de regalos ,

          -regala , cariño apapachos , amor en general
          el amor obviamente lo demuestras en sus guisos
          lo que cada quien aporta para la cena , hecho por ellos
          algunos pasteles, otros ponche otros etc etc,

          pero cosas materiales no, y bueno se la pasa uno mejor
          asi no tienes resentimientos de nada .

          me gustan tus letras mi dulce poeta cuanta verdad ...

          Pasan los años, y la niña crece,
          y ya muy anciana, con la piel en el mar,
          escribe poemas de salitre y de sal,
          pues sus viejas penas no pueden olvidar.
          Se funde con las olas, con caracolas y estrellas de mar,
          y canta sus versos con voz de gaviotas,
          para que su navegante la venga a abrazar.


          besos besos
          MISHA
          lg

          • Freddy Kalvo

            Qué bonito lo que me compartes en tus comentarios mi apreciada MISHA. Gracias por permitirme entrar un poquito en la intimidad de tu familia para estos días de navidad con lo que me comentas.

            Un abrazo fraterno.

          • JUSTO ALDÚ

            El poema denuncia, con tono nostálgico y satírico, la mercantilización del mes de diciembre y el desvanecimiento de los valores heredados. Las imágenes contrapuestas —el calor de los abuelos frente al brillo frío del consumo— sostienen una crítica que alterna ironía y lamento. El “malómetro en cero” funciona como una metáfora eficaz para señalar la hipocresía estacional, mientras el cierre abre una puerta a quienes aún conservan ese legado afectivo.

            Saludos.

            • Freddy Kalvo

              Qué bien lo has analizado mi apreciado amigo JUSTO ALDÚ. Muy agradecido con ese toque muy singular que te caracteriza.

              Un abrazo fraterno.



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