Aquí yace un eremita, no nace del mal sino del descuido,
hijo de incuriosas manos con mil inventos corroídos.
Negué su existir por rechazo a tamaña crueldad,
no escuché más que mi burla por tal ingenuidad.
Aquí yace una línea de ontología abúlica,
una gramática nudosa y psicología rústica,
con lengua laboriosa, mas expresión rútila;
melancolía de moza e intenciones púdicas.
Aquí está mi ego donde el abandono anidó,
con palabras infectadas que el tiempo oxidó,
sin marejada por la cita que la muerte acordó,
aquí está el renglón torcido que Dios olvidó.
-
Autor:
Ederemo (
Offline) - Publicado: 3 de diciembre de 2025 a las 00:21
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, benchy43, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios2
Dios simplemente no escribe.
¿ Para qué necesita Dios escribir torcido o recto si es el Hombre el que no sabe leer?
¿Por qué menospreciar la capacidad del hombre para leer? ¿Por qué NO necesitaría Dios escribir? Confabular con lo divino para traicionar a tu propia gente no es algo que pueda respetar enteramente, pero sí aceptar por la propia naturaleza contradictoria e hipócrita que cualquier humano padece pero decide reprochar.
¿De qué sirve que el hombre sepa leer si no entiende qué lee? ¿Dios escribir?
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.