El mundo acabó contigo de una forma lenta, casi administrativa.
No fue un golpe, no fue una tragedia específica.
Simplemente fuiste quedando fuera de todo:
de las conversaciones,
de las prioridades,
de los planes,
de la vida de la gente que un día dijiste que era tuya.
Al principio te esforzaste.
Respondías mensajes rápido,
tratabas de encajar,
intentabas no ser una carga.
Pero las respuestas se hicieron cortas,
luego tardías,
luego no llegaron.
La gente no te rechazó abiertamente;
solo se acostumbró a no tenerte.
Y tú también te fuiste acostumbrando a no estar.
Los días empezaron a repetirse.
Te despertabas tarde porque no había motivo para hacerlo antes.
Comías lo necesario, no por hambre, sino por obligación física.
Te quedabas en silencio más tiempo del que hablabas.
Mirabas el teléfono sin esperar nada.
Era rutina, como respirar por reflejo.
Tus emociones se fueron apagando,
pero no con drama,
sino con una especie de desgaste mental muy simple:
de tanto no recibir nada, dejaste de sentir.
La alegría ya no te visitaba.
El enojo se disipó.
La tristeza se volvió normal,
como una temperatura estable.
El mundo acabó contigo del modo en que acaban las cosas sin importancia:
sin un anuncio,
sin un cierre,
sin una razón.
Solo te diste cuenta un día
cuando notaste que podías desaparecer por completo
y nadie haría una pausa para preguntarse por qué.
No hubo redención.
No hubo lección.
No hubo milagro.
El mundo siguió funcionando igual,
como si tu nombre nunca hubiera formado parte de nada.
Ese fue el final.
Frío, práctico, definitivo.
No dejó heridas visibles,
solo el vacío silencioso de algo
que se terminó sin que nadie se diera cuenta.
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Autor:
Somnia (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de diciembre de 2025 a las 18:04
- Comentario del autor sobre el poema: Con mucho sentimiento escribo este poema que para mí, muestra una verdad dura. A veces no nos destruye una tragedia, sino la indiferencia con ese final silencioso en el que no pasa nada “grave”, pero igual te vas apagando porque nadie nota tu ausencia. No es drama, ni redención… es simplemente la realidad fría de desaparecer poco a poco en un mundo que sigue sin mirar atrás.
- Categoría: Triste
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, ElidethAbreu, racsonando, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios5
Qué palabras tan profundamente dolorosas; palabras que parecen unir una existencia ausente a lo concreto del mundo.
Saludos,
Venus ✨
Gracias por leer y si, así es nos hacen pensar en esos momentos en que uno sigue viviendo, pero por dentro se siente lejos, desconectado, como si nada ni nadie notara la diferencia.
Sé de qué hablas. Sin embargo también es cierto que habemo personas que nos acostumbramos pronto y a la primera a no tener a nadie: Somos los que sabemos que lo que queremos no gusta a muchos
Así es. Hay quienes se acostumbran rápido a estar solos porque la vida los empujó a eso…
pero también es verdad que, aunque uno se adapte, a veces igual duele no encajar en casi nada o no llegar a tener una conexión real con alguien o algo en
el mundo.
Antes se pensaba que el enemigo del amor era el odio, es en realidad la indiferencia.
Gracias por tus letras y por compartir tu sentir en el comentario.
Recibe mis afectos y abrazos.
Así es, es simplemente no sentir nada y que nada sienta algo por ti.
Gracias por leer
EL SILENCIO DUELE MAS QUE UNA HERIDA PORQUE LA HERIDA CIERRA PERO EL SILENCIO GOLPEA CON SU INDIFERENCIA. SALUDOS POETA
Exactamente, el ser humano necesita aunque sea un poquito de ruido para estar completo.
Ay, Dios, cómo me golpea tanta profundidad..., de cada palabra...
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