LA VIDA ES BELLA ( Y DOS )

Nkonek Almanorri

 

Hoy, más que nunca, nadie que viva cercano de  lugares pobres (empobrecidos), inseguros y con poca o nula salubridad emocional podrá entender nunca la realidad de este tiempo a pesar de que por doquier y de todas las maneras posibles nos quieran convencer de que ésta sea una sociedad avanzada: No lo es, en absoluto. Tenemos, es cierto, médicos, institutos, hospitales, universidades, trenes, coches, buenas carreteras, cierto, también podemos caminar libres, supuestamente, por ciertas zonas con tranquilidad (solo por ciertas zonas, recientemente vi en Madrid cómo unos, supuestos policías, obligaban a dos personas de origen magrebí a abandonar las zonas de un barrio “señorial” de la ciudad, sólo porque no les gustaban su origen). La vida es bella, es lo que se dice y se insiste en ello.

 

Al respecto, y sabiendo de otras cosas que existen y suceden, yo digo e insisto en que no, que la vida no es bella y sí cada vez menos bella y hasta muy fea en ocasiones. Hoy, y por hablar sólo de la juventud, ésta que está en la franja de edad de entre los 17 y 28 años, está aterrorizada sabiendo, porque ya lo saben, que no hay futuro alguno para ellos, y por esto que se le manipula y hasta se le engañan. Hoy lo que hay, en general, es desconcierto y dudas ante un futuro cada vez más cercano y lleno de hostilidad, miedos y pobreza controlada lo cual hace que todo, guste o no, vaya a peor. En España, en esta España zafia y garrula de después de la muerte del penúltimo de los fascista, hace 50 años, y con partidos políticos herederos de aquella dictadura que insisten en un Estado democrático sucede que el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) dice que un 68% de la población española piensa que todo ha ido a peor en los últimos años; la población entre 17 y 28 años piensa igual en un 73% y este mismo concepto lo tiene en un 83% los que están entre los 24 y 34 años; entonces ¿ qué debemos pensar al respecto y qué hacemos con esta generación?

 

Hay un dato que nos aterroriza aún más; todo esto no ocurre por casualidad, quiero decir: es provocado. El dato es que los Gobiernos de Noruega (¡¡Noruega!!), Alemania, Holanda, Francia, Gran Bretaña y creo que también Bélgica ya se han planteado muy seriamente el hacer que la vuelta a los cuarteles sea obligatoria para los jóvenes como lo fue durante y años después de la Segunda Guerra Mundial, en Francia los jóvenes de entre 17 y 22 años ya están recibiendo cartas del Gobierno francés en las cuales se les invitan (de momento es una invitación, después ya veremos) a alistarse al ejército con pagas de 2200 euros cotizables para las pensiones, dicen, los Gobiernos, que Europa está en peligro de guerra; la pregunta es: ¿ quién y quiénes están provocando, premeditadamente, esta situación de guerra? ¿con qué fines, para qué y quiénes son los principales perjudicados y también los beneficiarios?.

 

Hace unos años, muy pocos, una impresentable y que es la Presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, 69 años, declaró públicamente y sin sonrojarse que “Las personas mayores ya suponen un grave peligro para la estabilidad económica en Occidente y más concretamente en Europa: Viven muchos años…” Entiendo, podría entender, que son esta gente las que dicen y creen, por cómo viven, que la vida es bella pero que podría aún ser más bella si no hubieran tanta gente que suponen un cierto peligros para ellos y sus privilegios; me refiero a los jóvenes para los cuales crean vidas de miseria para que acaben siendo asesinados en ejércitos que les defienden con sus privilegios o, también, acabando con las vidas de estas personas que viven muchos años.

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Comentarios2

  • MISHA lg

    muchas preguntas , .... pero podríamos poner varias respuestas poeta
    interesante tus letras de hoy
    gracias por compartir

    besos besos
    MISHA
    lg

    • Nkonek Almanorri

      Cuando esta misma sociedad que se ve y se siente culpable de hechos así no encuentra respuestas suele agachar la cabeza, es mala conciencia; y esta mala conciencia la oculta pidiendo a otros respuestas y responsabilidades cuando alguien hace preguntas, digamos indiscretas. Esta sociedad que, en ocasiones, yo defino como esclava de sí misma, si tuviera una oportunidad de resolver sus problemas estoy seguro de que no lo haría: El esclavo no quiere la libertad, quiere el látigo y el poder que tiene el amo para sentirse a salvo: Es el miedo el causante de todo.

    • LOURDES TARRATS


      Amigo Nkonek,
      Tus palabras revelan con lucidez la fractura entre el discurso de “progreso” y la realidad social que lo desmiente: precariedad, desigualdad estructural y un porvenir cada vez más estrecho para las generaciones jóvenes. Señalas con acierto cómo la manipulación institucional y las políticas de control convierten el miedo en herramienta de poder. Un texto que incomoda despierta y obliga a pensar.
      Gracias por compartir.
      Saludos afectuosos,
      —LOURDES

      • Nkonek Almanorri

        Estimada Lourdes:

        Mis palabras sólo son una denuncia pública de un mal que nos aqueja a cada vez más amplias capas de la sociedad, y más amplias que lo serán en el futuro sin que hagamos nada por impedirlo. Este mal que padecemos, ya he dicho, no es casual, es provocado por una casta (algunos prefieren llamarla clase política) que se supone a estas alturas de los siglos con suficiente capacidad moral e intelectual para actuar de otra manera y aquí está la razón del por qué digo que no es casual el modo de ejercer la política: Hay una manipulación feroz y controlada desde todos los medios que hace que una parte de la sociedad no pueda, porque no sabe, defenderse y otra que prefiere se cómplice y parte de este mal a la espera de qué manera se puede beneficiar; es el primer motivo y la primera aspiración del fascismo: Ser aún más fascistas que los fascista. Es paradójico que todo esto genere, como dices, incomodidad; pero también es cierto que esta incomodidad no la sienten del todo las víctimas de este mal sino quienes tienen mala conciencia y no se atreven a aportar soluciones de ninguna de las maneras, creo advertir de que hay fascismo de distintas marcas según los intereses de cada cual: Hay un fascismo ya establecido que imponen sus reglas en general a toda o casi toda la sociedad, también hay unos fascista que no ven qué ocurre y quieren otro fascismo diferente pero igual de peligroso: En estos momentos toda América, desde las fronteras de Canadá a la Patagonia toda esa parte del mundo está siendo vigilada y reestructurada para un nuevo fascismo colonial y ante esta situación los hay que piden que el proceso se acelere; los hay que creen, estúpidamente, que lo que quieren hacer en Venezuela y luego en otros países, les van a traer una democracia, ¿ cómo puede llevar democracia a ninguna parte del mundo cuando ya la están matando en su propio país? ¿Es que no ha sido suficiente con ver y saber qué hicieron antes en Afganistán, en Libia, Siria, Irak, Irán ahora en Palestina para saber que es lo que hacen quienes ejercen como centro mundial del terrorismo?. Veremos qué ocurre, pero ya tarde.

        Gracias por tu opinión.

        • LOURDES TARRATS

          Amigo , de veras amigo, porque te aprecio,

          Agradezco la extensión y la vehemencia de tu análisis. Es evidente que señalas un malestar histórico que atraviesa sistemas, fronteras e ideologías, y que vuelve a repetirse como un ciclo que la humanidad aún no aprende a resolver. Sin embargo, me pregunto —y te pregunto— qué podemos hacer nosotros, los que no gobernamos ejércitos ni diseñamos estructuras de poder, para evitar que ese desencanto se convierta en mera resignación.

          Las generaciones anteriores, como bien dices, denunciaron, escribieron, alertaron… pero la denuncia sola nunca transformó nada. Quizás el desafío actual no sea alimentar más diagnósticos sombríos, sino descubrir qué pequeñas acciones pueden frenar la decadencia moral que señalas: educación crítica, responsabilidad individual, diálogo real, resistencia ética a la manipulación, y un compromiso concreto con el otro —no con “el mundo”, sino con el ser humano que tenemos al lado.

          El rumbo global puede ser incierto, pero la dignidad no se pierde mientras haya quienes intenten sostenerla en lo cotidiano.
          La historia grande, la que aparece en libros, casi siempre decepciona; la historia pequeña —la humana, la que realmente cambia algo— comienza con gestos que no requieren permiso de ninguna casta.

          Gracias por tu reflexión.

          • Nkonek Almanorri

            ¿ Que podemos hacer nosotros, preguntas? Podemos no mantenernos al margen de lo que sucede, más aún: intervenir, adquirir un cierto grado de conciencia mediante el conocimiento que nos envuelve, actuar y a la vez huir de lo que nos paraliza. Entiendo - y más en estos tiempos de tecnologías que dañan - que es cuasi imposible pero...el resultado ya se verá, quizás tarde pero se verá.

            • LOURDES TARRATS

              Nkonek,
              Aprecio tu reflexión, y comprendo la urgencia que planteas: no permanecer al margen, adquirir conciencia, intervenir cuando sea posible. Pero también creo que cada quien actúa desde el espacio que la vida le concede y desde la medida de su propia voz.

              No pretendo —ni lo he pretendido jamás— cambiar el curso de la humanidad ni corregir los errores de siglos. Mi propósito es más humilde y, a la vez, más esencial: hacer bien allí donde mis manos, mis palabras o mi tiempo alcancen; aliviar, aunque sea un poco, la carga de quien tengo cerca; dejar luz en los lugares donde me sea permitido entrar.

              A veces la historia cambia desde grandes estructuras, pero otras veces solo cambia desde un gesto, una palabra, una presencia. Yo camino en esa segunda vía: la humana, la silenciosa, la cotidiana.

              El futuro dirá lo que se verá o no se verá.
              Pero mientras tanto, cada uno decide qué siembra en el pequeño territorio que le ha sido dado.
              Y yo elijo sembrar compañía, conciencia y abrazo —aunque el mundo siga en turbulencia.

              -LOURDES



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