Díganle a Carlos Felipe
que está detrás de la puerta
que ya no llore ni grite
que la gata no está muerta.
Dígame doña Tomasa
usted que sabe de todo
como reduzco la grasa
de los huesitos del codo.
Si siguen con la porfía
del fósforo y la candela
conseguirán que María
no vuelva más a la escuela.
Qué extraña manera es esa
de manejar la cocina
montando una sola olleta
y encender las cuatro hornillas.
Ayer me dijo hasta luego
con palabritas de amor
y hoy que vengo de regreso
me sorprende con su adiós.
Marcaron mi mocedad
dos libros, tan sólo dos,
Cien años de soledad
Lo que el viento se llevó.
Las miradas de tus ojos
parecen aves en vuelo
que emigran en el otoño
al igual que en el invierno.
Por fin se quebró la roca
tan fuerte que se miraba
pues el agua gota a gota
pudo por fin socavarla.
Si yo me quito el sombrero
al saludar a las damas
me vieran desnudo el cuero
de mi cabeza ya calva.
Si me vas a dar cuchara
que sea de las grandotas
y verás como se acaba
en un santiamén la sopa.
Alejandro J. Díaz Valero
Maracaibo, Venezuela
-
Autor:
Diaz Valero Alejandro José (
Offline) - Publicado: 30 de noviembre de 2025 a las 13:08
- Comentario del autor sobre el poema: Desde los catorce años, escribo coplas, comencé en este mundo le letras con ellas. En resumen ya van cincuenta años escribiendo este género literario que tanto me apasiona. La copla es más que cuatro versos octosílabos. Es esa magia sonora entre las consonancias y las asonancias, que juegan con la metáfora sin menoscabo del humor y la cotidianidad de la vida.
- Categoría: Sociopolítico
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., benchy43, JUSTO ALDÚ, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios2
Me encantan estas coplas, amigo.
Otro abrazo.
Qué bueno amigo. Gracias por tu visita.
Este mosaico de escenas breves late con la gracia popular del ingenio cotidiano: cada estrofa juega entre el humor, la nostalgia y la observación espontánea. La voz que habla enlaza preguntas domésticas, afectos cambiantes y recuerdos literarios, como quien hojea una memoria hecha de gestos simples. La mezcla de tonadas jocosas con momentos de melancolía crea un ritmo cercano y humano. En conjunto, es un paseo ágil por la vida común, visto con ojos que saben reírse y, a la vez, reconocer la hondura de lo vivido.
Saludos amigo,
Qué te puedo decir amigo Justo, que hayas dicho. Como dije en mi comentario, una copla es más que cuatro versos octosílabos. Es un retrato de la cotidianidad con todos sus elementos, reflexión, humor, nostalgia, entre otros (como muy bien lo has dicho). Soy un coplero nato y las coplas me divierten, con ellas retrato la vida (la mía y la ajena jejeje) con la sencillez y espontaneidad de un ser común y silvestre. Un abrazo hermano.
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