¿Por qué amo el poema?

racsonando

¿Por qué amo al poema?

 

Antes del nombre, estaba el verbo.
Antes del silencio, el suspiro.
Yo busco en ese lugar —sin mapa—
la criatura que lo habita: el poema.

 

El poema es juicio y es perdón:
persigue a su ladrón, razona.
Es herida y es cura: te contempla,
—cual bribón— te ampara.
Es trueno que rompe la noche,
llovizna que recoge lo que queda.
Es niño que pregunta lo imposible,
anciano que recuerda lo que olvidamos.
Es mujer y es hombre: se inclina,
te levanta, te nombra.
Es pueblo y es sombra: te guarda los pasos,
te sigue los sueños.

Es brasa en la lengua, lámpara
que revela lo que escondes.
Es culpa y absolución: te señala,
—cual testigo— entiende.

Y entonces, invoca, trastoca, convoca.
Te toca.

Porque el poema lo ve todo,
aun lo que callas.
Lo siente todo,
aun lo que niegas.
Lo dice todo,
aun cuando desdice.

Respira tu secreto,
arregla tus ruinas sin tocarte,
abre tus puertas sin saber tu nombre.
Te hiere para despertarte,
te salva sin pedir retorno.

Por eso lo amo:
porque no exige, solo revela.
porque no enseña, solo despierta.
porque no promete, pero transforma.

Amo al poema
porque me persigue, me razona,
me desarma,
y aun así, cuando me encuentra,
me ampara.

 

Ver métrica de este poema
  • Autor: Racsonando (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 30 de noviembre de 2025 a las 15:13
  • Comentario del autor sobre el poema: ✍️Esta son algunas perspectiva, no las únicas💕 / Alegórica: Amo el poema porque es un mapa del alma humana, donde cada contradicción—juicio y perdón, herida y cura—representa un arquetipo universal. Es el peregrino que recorre los caminos de la conciencia, el ladrón que roba nuestras certezas para devolvernos la verdad. Es una parábola viviente donde el bribón que nos contempla resulta ser un ángel disfrazado, y la sombra que nos sigue, nuestra propia luz proyectada. Sublime: Amo el poema porque encarna lo sublime terrífico y lo sublime bello: es el trueno que desgarra la noche de nuestra complacencia y la llovizna que bendice las ruinas. Nos confronta con el abismo de nuestro silencio y, desde ese precipicio, nos ofrece la gracia de la palabra. Su poder no reside en la promesa, sino en la transformación silenciosa que opera en nosotros, un éxtasis que nos desarma y nos recompone en una ceremonia sagrada. Pintoresca: Amo el poema como se ama un paisaje que contiene toda la vida: el niño que mira con futuro y el anciano que recuerda, la brasa que perdura en la lengua y la lámpara que alumbra los rincones olvidados. Es un cuadro en movimiento donde el pueblo se convierte en sombra y la sombra en testigo, donde cada imagen—el camino, la trinchera, la migaja—se graba en la retina del alma con la fuerza de un trazo maestro. Reflexiva: Amo el poema porque es el único espacio donde la paradoja puede habitar sin exigir resolución. No me juzga por mis contradicciones, las abraza. Me razona, pero no para darme una respuesta, sino para mostrarme la profundidad de la pregunta. Es el testigo que todo lo entiende, que me señala y me absuelve en el mismo instante. Me pierde en el laberinto de mi propio ser solo para devolverme a mí mismo, convocado. Crítica: Amo el poema como acto de resistencia. Es el pueblo que sigue soñando cuando los caminos callan, la lengua que se niega a ser silenciada. Es un artefacto de subversión que, con la máscara del juglar, nos desvela las verdades incómodas. No pide permiso; toca, trastoca, convoca. En un mundo de transacciones, el poema es el gesto gratuito que no exige retorno, solo la revelación. Es la trinchera desde donde se defiende lo huma. En Esencia: Finalmente, lo amo porque es el espejo que no miente y el abrazo que no aprisiona. Respira mi secreto sin violarlo, arregla mis ruinas sin tocarlas. Me hiere para despertarme y me salva sin pedir nada a cambio. Su amor no es posesivo, sino revelador. No me enseña lecciones; me despierta para que yo mismo aprenda. Amo el poema porque, en su encuentro final, cuando me ha perseguido, razonado y desarmado, no me condena. Me ampara.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 80
  • Usuarios favoritos de este poema: racsonando, Mauro Enrique Lopez Z., Freddy Kalvo, mauro marte, Llaneza, WandaAngel, benchy43, Javier Julián Enríquez, Maxi Aristarán, MISHA lg, Carlos Baldelomar, JUSTO ALDÚ, Lualpri, Tommy Duque, Salvador Santoyo Sánchez, Hernán J. Moreyra, David Arthur, Poesía Herética, alicia perez hernandez, Emilia🦋, leo albanell, William26🫶, Nelaery, 🌱🌷 MariPD, Nativo Del Mar, dondeelyayabo, Anton C. Faya
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos


Comentarios +

Comentarios4

  • Freddy Kalvo

    Amo al poema
    porque me persigue, me razona,
    me desarma,
    y aun así, cuando me encuentra,
    me ampara.

    Ese final estuvo genial, como la cereza del pastel.

    Un abrazo fraterno colega.

  • MISHA lg

    así es poeta es un mapa del alma
    gracias por compartir

    Respira tu secreto,
    arregla tus ruinas sin tocarte,
    abre tus puertas sin saber tu nombre.
    Te hiere para despertarte,
    te salva sin pedir retorno.

    Por eso lo amo:


    besos besos
    MISHA
    lg

  • rosi12

    Por eso lo amo:
    porque no exige, solo revela.
    porque no enseña, solo despierta.
    porque no promete, pero transforma
    BELLAS LETRAS GRACIAS POR COMPARTIR, BUEN COMIENZO DE SEMANA

  • David Arthur

    ....Antes del nombre, estaba el verbo.
    Antes del silencio, el suspiro.
    Yo busco en ese lugar —sin mapa—
    la criatura que lo habita: el poema.....

    hermoso entrada a tu poema Racsonando

    Saludos poeta
    David



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.