DESPECHO IV (Tiempo de despecho - final)

JUSTO ALDÚ

DESPECHO IV (Tiempo de despecho - final)

 

Ya todo el vendaval quedó detrás,

el pulso oscuro pierde sus latidos;

los viejos rumbos quedan desoídos

cae el peso gris de lo que fue más.

 

No vuelve aquel dolor de filo audaz,

ni el eco turbio de los ya vencidos;

solo una luz asoma en los sentidos,

breve fulgor al borde del compás.

 

Y se comprende en calma sostenida,

que hasta el rencor madura su destino

cuando descubre el mar tras la escollera.

 

Del largo duelo brota nueva vida:

cierra el despecho su cansado “sino”,

y en su lugar, la libertad opera.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2025.

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Comentarios +

Comentarios13

  • MISHA lg

    bellas letras de un buen final poeta
    gracias por compartir

    No vuelve aquel dolor de filo audaz,
    ni el eco turbio de los ya vencidos;
    solo una luz asoma en los sentidos,
    breve fulgor al borde del compás.


    besos besos
    MISHA
    lg

    • JUSTO ALDÚ

      Gracias por tu lectura y comentario,

      Saludos

    • ElidethAbreu

      Querido Justo, he disfrutado de tu serie que culmina con este soneto que respira liberación y renovación: el vendaval del pasado queda atrás, y el dolor se transforma en luz serena que ilumina los sentidos.

      La imagen del rencor madurando frente al mar es poderosa: muestra cómo la experiencia convierte el duelo en libertad y calma. Cada verso se siente como un suspiro liberador, un viaje íntimo hacia la paz y la esperanza.

      La imagen de la madurez del rencor que descubre el mar tras la escollera es especialmente poderosa: combina la fuerza de la experiencia con la calma del aprendizaje, mostrando cómo incluso la adversidad puede transformarse en libertad.

      Recibe mis afectos, abrazos y felicitaciones.

      • JUSTO ALDÚ

        Qué belleza la tuya al leer entre mis versos esa transición —del vendaval a la claridad— como si hubieras acompañado cada paso del oleaje que me llevó hasta esa luz más quieta.

        Agradezco profundamente que percibas ese rencor maduro, no como sombra, sino como centinela que, tras aprender sus propias tormentas, permite al alma mirar el mar sin temblor. Tus líneas son un abrazo cálido, de esos que aquietan y sostienen.

        Gracias por tu ternura, por tu afinada mirada y por este gesto que ilumina más de lo que imaginas.
        Recibe mi gratitud sincera, mi estima y un abrazo grande, cargado de afecto y respeto.

        Saludos

        • ElidethAbreu

          Gracias a ti Justo.
          Feliz noche.

        • EmilianoDR

          Amigo Justo, que bueno cuando la libertad vence al despecho.
          Espero ver nuevas series en un futuro cercano.
          Saludos cordiales y respetos al poeta y su pluma.

          • JUSTO ALDÚ

            Hola Emiliano,
            Muchas gracias por leerme y comentar.
            La verdad es que no tengo nada planeado por el momento. Tengo un par de artículos que publiqué en una revista ya que hoy se conmemoran 204 años de aniversario de nuestra independencia de España. Quizá publique mañana uno de ellos. Veremos.

            Saludos

          • Nelaery

            Después de un tiempo en el que la persona se siente herida y desolada, viene la calma, la aceptación.
            Es el momento de madurar la soledad, de afrontarla y de seguir nuestro camino en la vida, porque no es un final, sino un punto y seguido.
            Saludos, Justo.

            • JUSTO ALDÚ

              Waooo. Muy bien Nelaery, eso mismo es lo que sucede. No sé por qué algunos se pierden con otros pensamientos cuando la cosa es má sencilla. pero bueno, cada cabeza es un mundo. En este asunto del despecho hemos visto mucho en los diarios. Algunos no lo soportan y en un segundo cometen actos irreparables, pero no voy a ahondar en esos subterfugios. Este solo es un poema.

              Gracias por leerme y comentar.

              Saludos hasta España

              • Nelaery

                Asï es, Justo.
                Saludos.

              • Diaz Valero Alejandro José

                Pues sí, el despecho se cansa y la obra vuelve a comenzar.

                "Del largo duelo brota nueva vida..."
                ( A veces no es tan largo, pero igual brota nueva vida)
                Un abrazo y que sigan los versos!

                • JUSTO ALDÚ

                  Cuando baja la marea viene la calma.
                  Gracias amigo por leerme y comentar

                  Saludos

                • Rafael Escobar

                  Has cerrado la puerta de la incertidumbre y con esa misma acción has abierto la senda del ensueño, adornándola con las perfumadas gardenias de la esperanza. Mi fraternal abrazo lleva con el mi grande admiración a tus letras acompañada de mi grande aprecio a tu magnánima amistad.

                  • JUSTO ALDÚ

                    como no, muchas gracias amigo por leerme y comentar. Lo has dicho muy acertado.

                    Saludos

                  • Lualpri

                    Sencillamente gracias, estimado amigo.
                    Un abrazo y muy buen finde!

                    • JUSTO ALDÚ

                      De nada Luis. Cuídate mucho y que pases un buen fin de semana.

                      gracias por leer y comentar.

                      Saludos

                    • El Hombre de la Rosa

                      Precioso tu genial poema estimado poeta y amigo panameño Justo Aldú
                      Recibe un abrazo de Críspulo Desde España
                      El Hombre de la Rosa

                      • JUSTO ALDÚ

                        Gracias Críspulo, saludos hasta España.

                      • David Arthur

                        .....Y se comprende en calma sostenida,

                        que hasta el rencor madura su destino

                        cuando descubre el mar tras la escollera.


                        Del largo duelo brota nueva vida:

                        cierra el despecho su cansado “sino”,

                        y en su lugar, la libertad opera........

                        Un hermoso fin Justo, de tus poemas acerca del despecho.

                        Un abrazo amigo poeta
                        David

                        • JUSTO ALDÚ

                          Un placer recibir tu visita y comentario David.

                          Saludos.

                        • Violeta

                          Has finalizado tus desamores con un soneto ejemplar liberando el sentil. me levanto y te aplaudo , quedo yo encantada....

                          • JUSTO ALDÚ

                            Muchas gracias Violeta. La musa me guio todo el camino.

                            saludos

                          • Javier Julián Enríquez

                            Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y extraordinario soneto, en el que se puede apreciar cómo, cual crisálida de introspección, objetiva la transformación del espíritu humano ante la adversidad. La capacidad del ser humano para trascender el sufrimiento, encontrar la paz y abrazar la libertad que reside en la aceptación y superación. Así, el «vendaval» y «pulso oscuro» encarnan las tormentas internas, los dolores y las pérdidas que, tras ser superados, permiten alcanzar una serenidad renovada. Así es que el «dolor de filo audaz» y el «eco turbio» del pasado se desvanecen, toda vez que permiten que una «luz asome en los sentidos», un fulgor efímero que anuncia la llegada de la calma. Por ende, la comprensión, producto de la reflexión, nos muestra que incluso el rencor, la emoción más corrosiva, puede transformarse. De igual manera que el mar se muestra tras el dique, la libertad surge cuando el «despecho» cierra su «cansado sino».
                            Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                            • JUSTO ALDÚ

                              Muchas gracias por tan generosa lectura, amigo mío. Tus palabras abrazan el soneto como quien reconoce en la bruma el rastro de una luz que insiste, y lo interpretas con esa lucidez que convierte el dolor en un territorio navegable. Me alegra que hayas percibido ese tránsito entre sombras y claridades, esa metamorfosis del espíritu que a veces apenas se insinúa y, sin embargo, sostiene.

                              Recibo tu aprecio con igual gratitud y te envío un abrazo fuerte, cálido y sincero, con la admiración de siempre.

                              saludos

                            • Silvana Ibáñez

                              Me dejó esa sensación tuya tan particular de “entender desde adentro”, con madurez. Muy lindo, de verdad.

                              • JUSTO ALDÚ

                                Gracias Silvana. Asi es.
                                Que pases un buen domingo.

                                Saludos

                              • LOURDES TARRATS

                                Querido amigo Justo,
                                Nombras el cierre del dolor no como una negación, sino como un tránsito necesario: un duelo que, al agotarse, deja espacio para la luz nueva. Me resuena profundamente esa idea de que incluso el rencor tiene un destino —madurar hasta deshacerse— y que, al final, es la libertad quien recoge los restos y los convierte en mareas más dóciles.
                                Qué serenidad tan sabia hay en tus versos.
                                Este poema respira aceptación y renacimiento.
                                Gracias amigo.
                                Un abrazo,
                                —LOURDES

                                • JUSTO ALDÚ

                                  Es la intención Lourdes. Quien no acepta un despecho como un transito natural y se sobrepone al mismo, queda atrapado en un mar de resentimientos que solo va a afectar su propia psiquis. Hay heridas emocionales muy hondas y difíciles de sanar. Quedan cicatrices, pero hay que hacerlo para reconstruir nuestra historia y ver lo que el futuro depara. Hay un poema insigne de las letras panameñas llamado INCIDENTE DE CUMBIA, que retrata de cuerpo entero al despecho. El trama se desarrolla en una "cantina" donde un negro "chimbombó" toca el tambor y una mulata baila. Un gringo se enamora de ella y el negro herido de despecho los persigue y los mata. Te indico que en Panamá, mencionar la palabra negro no es insulto ni despectivo puesto que somos multiétnicos. Aquí te dejo el poema entero amiga.

                                  INCIDENTE DE CUMBIA
                                  Autor: Demetrio Korsi
                                  Panameño

                                  Con queja de indio y grito de chombo,
                                  dentro la cantina de Pancha Manchá,
                                  trazumando ambiente de timba y kilombo,
                                  se oye que la cumbia resonando está...

                                  Baile que legara la abuela africana
                                  de cadena chata y pelo cuscú;
                                  fuerte y bochinchosa danza interiorana
                                  que bailó cual nadie Juana Calambú.

                                  Pancha Manchá tiene la cumbia caliente,
                                  la de Chepigana y la del Chocó,
                                  y cuando borracha se alegra la gente,
                                  llora el tamborero, llora Chimbombó.

                                  Chimbombó es el negro que Meme embrujara,
                                  Chimbombó es el negro del gran corazón;
                                  le raya una vieja cicatriz la cara;
                                  tiene mala juma y alma de león.

                                  ¡Y el tambor trepida! ¡Y la cumbia alegra!
                                  Meme, baila... el negro, como un animal,
                                  llora los desprecios que le hace la negra,
                                  ¡y es que quiere a un gringo la zamba fatal!

                                  Como un clavo dicen que saca otro clavo,
                                  aporrea el cuero que su mano hinchó;
                                  mientras más borracho su golpe es más bravo;
                                  juma toca cumbia, dice Chimbombó...

                                  Vengador celoso, se alza de un respingo
                                  cuando Meme acaba la cumbia, y se va
                                  cogida del brazo de su amante gringo
                                  (rumbo al dormitorio de Pancha Manchá).

                                  Del puñal armado los persigue, y ambos
                                  mueren del acero del gran Chimbombó,
                                  ¡y la turbamulta de negros y zambos
                                  sienten que, a la raza, Chimbombó vengó!

                                  Húyese hacia el Cauca el negro bravío
                                  y otra vez la cumbia resonando está...
                                  ¡Pero se dijera que no tiene el brío
                                  de la vieja cumbia de Pancha Manchá!

                                  Es que falta Meme, la ardiente mulata,
                                  y es que falta el negro que al Cauca se huyó,
                                  siempre habrá clientela y siempre habrá plata,
                                  ¡pero nunca otro hombre como Chimbombó!

                                  Gracias por tu comentario amiga y que tengas un buen domingo. Saludos a Marc.

                                  JUSTO

                                  • LOURDES TARRATS

                                    CUMBIA DE SOMBRA Y FUEGO
                                    Para que suene en la memoria como un tambor antiguo.
                                    Hay noches que encienden el aire
                                    con un golpe seco de cuero,
                                    y el pueblo entero despierta
                                    como si un viejo espíritu
                                    volviera a buscar su nombre.
                                    En el umbral de una fonda sin tiempo
                                    la cumbia sube, se arquea, respira,
                                    y cada paso dibuja en la tierra
                                    la historia que nadie escribió
                                    pero todos recuerdan.
                                    Baila la mujer negra,
                                    hija del trueno y la sal,
                                    con la cintura que quiebra el mutismo
                                    y la mirada que enciende fronteras.
                                    Los hombres guardan su oscuridad
                                    como quien guarda un secreto de sangre.
                                    El tambor es un animal antiguo:
                                    ruge, suplica, sentencia.
                                    En su latido cabe el destino
                                    del que ama y se rompe,
                                    del que bebe para callar
                                    el filo de un recuerdo.
                                    Y siempre hay un hombre
                                    que toca para no morir,
                                    que golpea la piel del tambor
                                    como si fuera la suya,
                                    y en cada golpe se deshace
                                    la vida que no pudo tener.
                                    La noche, entonces, se abre
                                    como una herida luminosa.
                                    La cumbia arde.
                                    La gente ríe.
                                    Pero en el fondo del ruido
                                    un dolor sin nombre
                                    se aferra a la música
                                    para no quedarse solo.
                                    Porque en cada cumbia antigua
                                    hay un fantasma que baila,
                                    un amor que se quiebra,
                                    un destino que sangra,
                                    y un tambor que insiste:
                                    aunque cambie el mundo,
                                    aunque se pierda la gente,
                                    hay ritmos que no mueren.
                                    Son los que llevan en sus nervios
                                    la verdad caliente del pueblo,
                                    la que no cabe en un libro,
                                    ni en un rezo,
                                    ni en un juicio.
                                    Solo cabe en la carne.
                                    Solo vive en el tambor.
                                    L.T.

                                    • LOURDES TARRATS

                                      • JUSTO ALDÚ

                                        Un gran abrazo querida Lourdes y muchas gracias por tu comentario poético. Muy bien interpretado el poema.
                                        Que en si es un poema en verso libre.
                                        Saludos



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