DESPECHO IV (Tiempo de despecho - final)
Ya todo el vendaval quedó detrás,
el pulso oscuro pierde sus latidos;
los viejos rumbos quedan desoídos
cae el peso gris de lo que fue más.
No vuelve aquel dolor de filo audaz,
ni el eco turbio de los ya vencidos;
solo una luz asoma en los sentidos,
breve fulgor al borde del compás.
Y se comprende en calma sostenida,
que hasta el rencor madura su destino
cuando descubre el mar tras la escollera.
Del largo duelo brota nueva vida:
cierra el despecho su cansado “sino”,
y en su lugar, la libertad opera.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2025.