Tiempo después...

Manuel Valles

La casa abre su desvencijada puerta.

Con tristeza me pregunta: ¿qué fue de aquellos

que habitaron mi interior de noble madera?

¿Qué fue de la risa atrapada de los niños?

¿De los viejos leyendo sus libros de aventuras?

 

Las cortinas, roídas, se fueron muriendo

igual que los trastes sucios de la cocina.

La historia quedó envuelta en los trapos húmedos,

en los olores antiguos que me platican

del tiempo convertido en recuerdos y escombros.

 

Hay un hondo silencio clavado en las bardas

y cada objeto es cómplice de lo callado.

 

Afuera se han secado y muerto las hortensias,

solo persisten en su terquedad las hiedras,

bebiéndose el agua estancada de los pozos 

y trepándose a los muros como ladronas

-¿Qué pueden robarse en esta casa vacía?..

¡Quizá el último sorbo de café en la taza

y el eco de las últimas palabras dichas!-.

 

Se habla de cosas estirando algo el pañuelo,

pero esta casa llora cerrando su boca

y tímidamente va chorreando en sus muros

un nostálgico sino de desventuras.

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Comentarios +

Comentarios2

  • JUSTO ALDÚ

    Extraño hobbie, pero si es lo que te gusta...
    El poema es un reflejo de tus gustos. Muy bien amigo.

    Saludos

    • Manuel Valles

      Gracias, amigo. Solo aclararte un asunto y que no se preste a malas interpretaciones: los que exploramos casas abandonadas tenemos reglas, una de ellas es no robar nada y dejar todo en su sitio. Lo digo porque en el poema hablo de hurto, pero me refiero a las hiedras que se meten como "ladronas" a las casas abandonadas. Sé que lo entendiste, pero nunca está de más aclararlo. Saludos, poeta.

    • rosi12



      Se habla de cosas estirando algo el pañuelo,

      pero esta casa llora cerrando su boca

      BELLAS LETRAS GRACIAS POR COMPARTIR QUE TENGAS UN BUEN DIA

      • Manuel Valles

        Gracias a ti por leerlo y por comentar. Un abrazo, mi estimada Rosi.



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