Una infancia sin fin

emiliodom

 

 

Sabemos que la actividad lúdica nos ayuda a esculpir nuestro cerebro. Cuando nos disponemos a jugar podemos probar experiencias nuevas sin poner en riesgo nuestro bienestar físico o emocional. Estamos completamente a salvo por estar jugando. Al jugar imaginamos y experimentamos situaciones totalmente distintas y aprendemos de ellas. Podemos crear posibilidades que antes no existían. Establecemos nuevas conexiones cognitivas en nuestra vida cotidiana, aprendemos valiosas lecciones y habilidades sin poner nuestra vida en peligro. El problema de los que pierden la capacidad de jugar, es que con ella pierden la alegría de vivir estancándose en rutinas y pensamientos negativos.

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Comentarios +

Comentarios2

  • Una voz

    Concuerdo.

    Dios le bendiga.

    • emiliodom

      Un saludo

    • Jose de amercal

      Muy bueno maestro

      • emiliodom

        Gracias José. Un cordial saludo



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