Hemos caminado miles de kilómetros, a veces con los pies descalzos, sangrantes. La frente sudorosa, la piel marchita, entre el polvo cruel de la pobreza errante. Saboreamos apenas el dulzor de los excesos.
Pero crecimos aun con cicatrices permanentes, dolores que hicieron de nosotros hueso fuerte. Logramos ver una distante luz que nos deslumbra y enamora, el faro que nos salvó de la noche y la muerte.
Hechos de acero y fundidos lentamente con el fuego del trabajo más duro; carentes quizás de carisma innato, pero repletos de un amor por el progreso puro. Nosotros somos la cosecha y el arado.
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Autor:
Laura Cordero (
Offline) - Publicado: 26 de noviembre de 2025 a las 19:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 42
- Usuarios favoritos de este poema: Jose de amercal, alicia perez hernandez, ElidethAbreu, Poesía Herética, Carlos Baldelomar, Lualpri, Mauro Enrique Lopez Z., WandaAngel, Cosas que nunca os he dicho..., Mael Lorens, Gabriel Hernán Albornoz

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Comentarios1
El ser humano es la fuerza de su propia fe, el valor de la esperanza. La bondad e incluso la misericordia en muchos casos es lo que, en un futuro, nos dará la justificación del por qué vivimos como vivimos.
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