Mi alma es una casa,
y tú tienes la habitación principal.
En donde duermes y sueñas,
pues ella es un portal.
Verdes son sus paredes,
y su fragancia es a mandarina,
las almohadas son suaves,
pues en ella habitas.
Eres un hogar. Y a su vez, tú habitas en mí.
Mi casa ya no es casa; está acoplada
a ti, tiene todo tu matiz.
“No creo en el amor”, dije ayer.
Pero el amor tiene tu nombre,
imposible que no exista, si de ti
se compone.
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Autor:
Malú (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de noviembre de 2025 a las 13:37
- Categoría: Amor
- Lecturas: 51
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra, Tommy Duque, Alosno, Lualpri, Poesía Herética, JUSTO ALDÚ, Jose de amercal, benchy43, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, racsonando

Offline)
Comentarios3
Bonito poema, gracias por compartirlo.
Querido Luis, muchas gracias por leerme.
Un abrazo muy grande.
Gracias.
Otro para ti.
Se muy feliz!
El poema presenta el amor como un espacio íntimo y doméstico donde el otro se vuelve habitación, fragancia y refugio. La voz lírica reconoce que su identidad se ha fusionado con la presencia amada, al punto de que la casa-alma pierde autonomía para volverse un cuerpo compartido. La negación del amor se revela entonces como una defensa inútil: la experiencia afectiva tiene nombre propio y desbarata cualquier escepticismo.
Saludos
Muchas gracias por leerme, Justo.
Tienes muchísima razón, el amor al final domestica y crea hogares donde nos refugiamos.
Un abrazo.
Muy bonito y tierno, amiga. Felicitaciones.
Que tengas un bello día.
Saludos.
Querido amigo, muchas gracias.
Saludos cordiales y feliz domingo.
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