El perdón es ese acto de misericordia,
A veces cobarde y cínico, que se
Refugia en el pasado, es así
Porque en cierto modo
Revoca lo sucedido
Y vuelve a darle
Al sinvergüenza
Margen de acción para, otra vez,
Empezar de nuevo. Nunca
Escarmienta, por el contrario:
Se siente más fuerte,
Cuasi invencible,
Pues sabe
Que siempre habrán otros sinvergüenzas
Que les adularán
Pero al actuar lo hace siempre de
Cara a un futuro de revancha.
El perdón nunca les puede
Subsanar el odio que
Arrastran, que llevan dentro.
De su corazón inhumano, y por tanto podrido,
Y tan poco fiable siempre ha salido
Una espesa y oscura niebla
Que a todos nos aparta.
Las promesas se dan, decía H. Arendt, para formar “ciertas islas perfectamente delimitadas de previsibilidad en un mar de incertidumbre”. Esto, pienso yo, es lo que nos da la posibilidad, en cierto modo y manera, de cambiar el futuro a la vez que disponer de él como si fuera presente. Es lo que pienso de manera sosegada, alejado del ruido humano cuando olvido que hay, existen, personas enfermas de odio y que, paradójicamente, existen.
-
Autor:
Nkonek Almanorri (
Offline) - Publicado: 25 de noviembre de 2025 a las 16:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 27
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Javier Julián Enríquez, Salvador Santoyo Sánchez, MISHA lg, Freddy Kalvo

Offline)
Comentarios2
Querido amigo, Nkonek
Gracias por compartir tu contemplación tan desnuda. Se siente —entre cada línea— la dureza de quien ha visto de cerca el abuso del perdón, ese gesto noble que a veces termina siendo moneda de cambio para los mismos que nunca aprenden.
Comprendo lo que dices: hay perdones que se confunden con rendición, y perdones que alimentan la impunidad. Pero también creo que el perdón verdadero —el profundo, el que no pacta con la injusticia— no está hecho para absolver al “sinvergüenza”, sino para liberar al que ya no quiere cargar con el pasado.
El odio ajeno seguirá siendo lo que es; pero nuestra forma de mirarlo puede cambiar. Y en esa mirada nueva, como sugiere Arendt, las promesas y los límites siguen siendo necesarios para que el futuro no sea un eterno retorno del daño.
Aprecio tu franqueza y tu perspicacia.
Ojalá podamos seguir pensando estos temas desde un lugar donde la herida no se confunda con destino.
Un abrazo y cariño.
—LOURDES
Gracias a ti por tus siempre tan certeros análisis de mis escritos, confieso – siempre lo he dicho, porque es cierto – que no soy poeta, no en el modo y uso que aquí lo encuentro y lo leo sino que siempre he usado la escritura para con otra mirada y manera de escribir y exponer hago saber lo mismo que un poeta hace: denunciar, aunque con otro estilo y otras palabras.
He visto y comprobado en infinidad de veces que el perdón que muchos han expresado, pedido públicamente y usado ha sido en la mayoría de las veces una especie de recarga argumentales para acto seguido volver a incidir en el mismo pecado: nunca hubieron, en estos casos, intención alguna de arrepentimiento, todo lo contrario, y es esto el motivo de mi “poema”
Hay, claro, actos nobles de perdón que salen del alma, del sincero y profundo arrepentimiento de cualquier acto cometido vilmente; este perdón lleva y conlleva un acto interior de bondad sincera y es el que cala en el alma humana.
En ocasiones he llegado a sentir la necesidad de pedir y pedirme perdón a mí mismo por el acto de radicalismo profundo que llevo dentro acerca de mis ideas, al mismo tiempo me doy cuenta de que ello me es difícil dado de que mis ideas, mis pensamientos e incluso en ocasiones mis sentimientos son todos productos de experiencias muy duras, firmes y reales que me han hecho ser la persona que soy.
Gracias por tu respuesta.
Querido Nkonek,
Lo que dices revela un punto esencial: tus ideas no nacen del capricho, sino de un recorrido marcado por experiencias que te han forjado con dureza y lucidez. Nadie puede pedirte que renuncies a lo que ha sido la estructura misma de tu pensamiento.
Pero déjame decir algo con total sinceridad:
aceptar tu radicalismo —entenderlo en su raíz— no significa perdonarte a ti, sino comprender el origen del gesto.
Es, en todo caso, una forma de perdonar el resultado, no al autor.
Perdonar no lo cambia a uno, pero sí cambia el modo en que uno mira la herida.
Y a veces, comprender por qué alguien piensa como piensa es ya un acto de reconciliación con la humanidad entera: con lo que la vida hace de nosotros, y con lo que nosotros hacemos para sobrevivirla.
Tu franqueza en este punto es valiosa.
La radicalidad, cuando se reconoce a sí misma, deja de ser cerradura y se convierte en clave.
Con aprecio y respeto,
—LOURDES
Un poema para ti,
Todos llevamos un sitio que aún sangra,
una abertura de la vida donde el dolor respira lento.
No hay alma intacta:
cada uno carga su cataclismo,
su herida que aprendió a pensar por él.
Pero aun así avanzamos,
porque en esa abertura —oscura, irreparable—
se enciende a veces la única luz que nos sostiene:
la certeza de que el sufrimiento
no nos destruyó del todo,
solo nos dejó más despiertos.
Ah, olvide algo.
Si, POETAS SOMOS...
Tal vez puedas ponerte las pilas y escribir un poema.
Tal vez para mí.
Me encantan los poemas...
Un abrazo, amigo de letras (no de poemas - todavia)...
Es comprensible sentirse abrumado por la injusticia y el dolor que vemos en el mundo.
El perdón es un proceso muy personal y casi nunca fácil, tal vez, ni siquiera necesario, más cuando se trata de crimenes atroces.
Lo importante es no perder la esperanza en la humanidad y buscar formas de actuar, ya sea apoyando causas justas, educando
o simplemente estando presente para quienes lo necesitan.
La rabia y el dolor, son válidos y a veces, canalizarlos hacia acciones concretas puede ser un paso hacia la sanación.
Perdonarse, a uno mismo es tal vez diferente, pero en ese caso el perdón es liberación; que no es nada fácil.
Saludos Escritor Nkonek
Agradezco sinceramente sus palabras, Salvador. El perdón es cuasi el último recurso que nos queda como arrepentimiento o mala conciencia de algo que arrastramos, es lo que nos salva al final. Gracias.
🙋♂️👍🤝🤝
Es verdad
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.