Vida… te hablo sin máscaras.
Ni poesía, ni adornos.
Solo la voz de un hombre que ha cargado más sombras que luz.
Crecí contigo a golpes. Me enseñaste temprano que nada se regala, que todo lo que uno toca puede romperse, y que a veces uno también se rompe en el proceso. Caminé con heridas abiertas, con culpas que nadie vio, con errores que me cambiaron la forma de respirar. Y aun así, seguí… no por valentía, sino porque no quedaba otra opción.
Me diste días buenos, sí… pero también noches largas, silencios que gritaban y decisiones que me pasaron factura. Me hiciste perder a gente que jamás volverá y me dejaste cicatrices que ni el tiempo ni la fe han podido borrar.
Hoy no te escribo para llorarte, sino para hablarte de frente:
no fui el mejor hombre, pero tampoco el peor.
Fui lo que pude ser con lo que tenía.
Y cada caída, cada error, cada golpe… me hizo más duro, más consciente, más real.
Si este es el final de mi camino contigo, que quede claro:
No te debo nada y no te reclamo nada.
Me voy con las marcas, con los fracasos, con los sueños rotos… y con la poca gloria que alcancé.
Y si todavía me queda un tramo más, lo caminaré igual:
con los puños apretados, la mirada firme y esa rabia silenciosa que me ha mantenido vivo más de una vez.
Pero hoy, vida…
hoy te digo sin miedo:
siempre fuiste oscura, y aun así te enfrenté como un hombre.
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Autor:
Stanley Herrera (
Offline) - Publicado: 25 de noviembre de 2025 a las 10:53
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 23
- Usuarios favoritos de este poema: Henry Alejandro Morales, Jose de amercal, Menesteo, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios2
Muy bueno el relato saludos desde Perú
Así se debe afrontar la vida. La cabeza alta, la mirada al frente y los pasos firmes y lentos.
Gracias por compartir.
José Ares
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