¡Oh, frágil leño que surcando avanzas
por turbias aguas de ambición oscura!
¿Por qué desafiás, con fatal bravura,
las olas donde tu poder no alcanzas?
Entre escollos y vientos que no amansas,
tus mástiles quebrados sin ventura,
gimen cual presagio de la ruptura
del timón fiero con que el rumbo afianzas.
Observo desde el puerto tu agonía,
mientras los dioses niegan su clemencia
a tu casco maltrecho en rebeldía;
y en la popa, que otrora fue opulencia,
solo queda la amarga profecía
de un reino que sucumbe a la violencia.
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Autor:
Javier Julián Enríquez (
Offline) - Publicado: 24 de noviembre de 2025 a las 16:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 322
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, JUSTO ALDÚ, Mauro Enrique Lopez Z., LOURDES TARRATS, Alma Eterna, Jaime Correa, Lualpri, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, Jose de amercal, Rafael Escobar, Salvador Santoyo Sánchez, Carlos Baldelomar, Lincol, Una voz, EmilianoDR, Emilia🦋, Fabio de Cabrales, JoseAn100, Manuel Valles, Freddy Kalvo, Maxi Aristarán, Violeta, El Hombre de la Rosa, racsonando, AnnaSerena28, Gabriel Hernán Albornoz, Llaneza, Elise Beher, Gonzalo Márquez Pedregal, Mª Pilar Luna Calvo, Enis Fuertes, Rafael Merida Cruz-Lascano, Hernán J. Moreyra, Raiza N. Jiménez E., Classman, Poesía Herética, Mael Lorens

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Comentarios10
Hola Javier Julián, tu texto despliega, con pulso firme, la imagen de un poder que se cree invencible pero avanza como un barco de madera frágil en mares demasiado oscuros. La atmósfera emocional es de presagio y caída: todo en el poema —las aguas turbias, los mástiles rotos, la popa despojada— anuncia el final inevitable de una autoridad que ya no controla su destino. Técnicamente, el texto sostiene su fuerza en la metáfora extendida del navío como reino, usando un lenguaje solemne, casi litúrgico, que acentúa la tragedia.
De esa síntesis brota el sentido final: ningún poder sostenido por la violencia puede resistir la marea del tiempo; lo que parece grande se vuelve ruina cuando se enfrenta a sus propias sombras.
Saludos
Muchas gracias, amigo JUSTO, por tu valiosa observación y magnífico análisis. Así es, “ningún poder sostenido por la violencia puede resistir la marea del tiempo”, lo que lleva a la fragilidad y al destino incierto de una nación.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Querido poeta, Javier Julián:
Tu soneto construye una alegoría política y moral de gran fuerza simbólica. Ese “frágil leño” que avanza no es solo una nave: es la figura de un poder, de un reino, de una estructura histórica que, pese a su apariencia de fuerza, está hecha de vulnerabilidad y excesos. Que avance por “turbias aguas de ambición oscura” deja claro el contexto: no se trata de un viaje inocente, sino impulsado por la codicia, por decisiones que enturbian la legitimidad del rumbo.
Cuando preguntas “¿Por qué desafías, con fatal bravura, / las olas donde tu poder no alcanzas?”, se siente un reproche lúcido: esa bravura no es heroísmo, sino temeridad; una especie de arrogancia ciega que ignora los límites reales del poder y de la justicia. Hay aquí una crítica clara a quienes, olvidando su fragilidad, se lanzan contra fuerzas que los superan moral o históricamente.
En el segundo cuarteto, los “escollos y vientos que no amansas” son los obstáculos éticos, sociales, tal vez incluso históricos, que esa autoridad no logra controlar. Los “mástiles quebrados sin ventura” sugieren no solo daño estructural, sino pérdida de horizonte, de dirección; el barco ya no puede sostener su propia narrativa de grandeza. El “timón fiero con que el rumbo afianzas” apunta a un liderazgo obstinado, rígido, que insiste en su ruta aun cuando la realidad grita lo contrario.
El hablante “desde el puerto” es muy significativo: se coloca en posición de observador, no de cómplice. Mira la “agonía” de la nave, es decir, el declive de ese poder, desde un lugar de distancia crítica. La mención a los “dioses” que niegan su clemencia introduce una dimensión trágica: no es solo un fracaso político, sino una caída que parece estar también fuera de toda protección simbólica o moral. El “casco maltrecho en rebeldía” sugiere que incluso en ruinas, esa estructura insiste en su desafío, como si no supiera rendirse ni rectificar.
En el terceto final, la “popa, que otrora fue opulencia” alude directamente a un pasado de esplendor, de lujo, de poder incontestado. Ahora, en cambio, solo queda “la amarga profecía / de un reino que sucumbe a la violencia”. Es un cierre potentísimo: el barco no es únicamente una embarcación en dificultad; es la imagen de un sistema que, por ambición y soberbia, se dirige a su colapso. No se hunde por azar, sino por las propias violencias que lo sostuvieron.
En suma, tu soneto funciona como una parábola sobre el destino de los poderes que navegan en aguas de ambición desmedida: la fragilidad del leño contrasta con la arrogancia del timón, y el resultado es un naufragio anunciado. La voz poética, desde la orilla, no se limita a describir: interpreta, sentencia y deja, en esa “profecía amarga”, una advertencia muy clara.
Un texto de gran densidad simbólica y admirable rigor formal. Gracias, Gracias.
Un abrazo con mucho afecto, amigo.
—LOURDES
“Profecía del naufragio”
Avanza el reino, ciego de bravura,
sobre un mar que conoce su destino.
Cruje el poder, vencido por su si no,
pues ninguna ambición vence a la altura.
Desde la orilla miro la amargura:
es un imperio roto en su camino,
mástil sin norte, timón sin destino…
y en su naufragio, la verdad perdura.
—L.T.
Muchas gracias, amiga Lourdes, por este extraordinario, excelso, valioso y acertado análisis, así como por estos bellos versos. Tan real como la vida misma, creo que justamente lo que ocurre en las esferas políticas en la actualidad.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Es un escrito valiente, donde el que habla, mira la pequeñez del hombre ante la furia y grandeza de los gobiernos, y aunque el hombre esté maltratado, con una dirección tal vez perdida, pero, que no se deja vencer ante las tormentas que lo pretenden gobernar.
Es un excelente poema con metáforas muy claras.
Saludos poeta Javier Julián Enríquez
Muchas gracias, amigo Salvador, por este valioso análisis. Así es, parte de la clase política, paradigma de la corrupción hoy en día, exhibe principios deleznables, toda vez que se erigen en artífices de la desventura colectiva. Por ende, promotores de la guerra y la indigencia, estos seres, revestidos de una falsa nobleza, profieren juramentos de paz que constituyen una afrenta a la inteligencia. Tal es así que en la actualidad las grandes democracias que se denominan a sí mismas las más progresistas y salvadoras del mundo, parecen revelarse como una mera ficción, un simulacro de participación ciudadana donde las élites, impunes, perpetúan su dominio, que obligan al pueblo a legitimar, mediante el sufragio, un sistema inherentemente injusto. En este escenario, la democracia se transforma en un mecanismo de legitimación de las decisiones de las élites políticas, donde el pueblo se limita a refrendar, mediante procesos electorales, las políticas impuestas desde arriba. El resultado inevitable es el fortalecimiento del poder de las élites, en detrimento de la verdadera soberanía popular.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
¿Hasta cuando el pueblo entenderá que el sufragio y la supuesta democracia, no son el camino de justicia para la gente.?
Saludos cordiales
Muchas gracias, amigo Salvador, por el planteamiento de estas interrogantes de suma importancia y de gran valor. A este respecto, creo que el sufragio y la democracia, si bien constituyen pilares fundamentales en la organización política moderna, no garantizan por sí solos la consecución de la justicia para todos los ciudadanos. De la misma forma, creo que, para comprender este principio, es necesario realizar un análisis crítico de las estructuras de poder, las dinámicas sociales y las limitaciones inherentes a los sistemas representativos. Así las cosas, se puede inferir que la verdadera justicia, en su esencia, trasciende las meras formalidades y se manifiesta en la equidad, la igualdad de oportunidades y el respeto irrestricto a los derechos humanos.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Estoy de acuerdo.
Creo que unas clases de civismo nos vendrían bien.
saludos cordiales
¡Qué belleza de soneto! Logras capturar la fragilidad del poder y la soberbia con una elegancia única. Es un poema profundo que se queda resonando después de leerlo.
Saludos cordiales.
Muchas gracias, amigo Lincol, por esta valiosa apreciación. En efecto, en la actualidad nos encontramos con unos políticos, cuya soberbia es de tal magnitud que se olvidan de los verdaderos problemas de los ciudadanos.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Gracias amigo Javier:
Que el mar conserve su ley,
fatal espejo del hombre;
quien desafía su nombre
pierde su reino y su rey.
Saludos cordiales.
Muchas gracias, amigo Emiliano, por estos bellos versos de gran valor y sentido moral, en los que se pone de relieve la fragilidad del ser humano ante las fuerzas de la naturaleza y la inevitabilidad de los acontecimientos predeterminados. Una advertencia contra la arrogancia y una invitación a la humildad, elementos que se consideran fundamentales para la preservación del orden y la integridad personal.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Me suena en mis limitados conocimientos, este soneto, a la fragilidad histórica de los imperios, que en determinado momento desprecian y olvidan su pasada grandeza. Muchas gracias, Javier Julián por tan profundo y bello soneto. José Ángel.
Muchas gracias, José Ángel, por la lectura del poema y apreciado comentario.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
El poder y el encanto en un hermoso poema con bellas letras plasmadas. syglesias
Muchas gracias, Sergio, por la lectura del poema y apreciado comentario.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Hermoso y preciado tu genial soneto de Patria de arena estimado poeta y fiel amigo Valenciano Javier Julian Enriquez
Recobe un abrazo de Críspulo desde Torrelavega
El Hombre de la Rosa
Mi más sincera y profunda gratitud, amigo Críspulo, por la lectura del poema y comentario.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio desde València
Precioso y preciado tu genial soneto Patria de Arena estimado poeta y amigo valenciano Javier julián Enriquez
Recibe un abrazo de Críspulo Desde España
El Hombre de la Rosa
Teniendo presente desde qué lugar escribe usted, Valencia, y más aún lo que ha ocurrido ahí hace ya un tiempo, unas fuertes riadas y que sumada a la corrupción política que administra su provincia y que, precisamente por esta corrupción, fallecieron (en realidad fueron asesinadas) 230 personas me sorprende que aún así usted escriba que “ningún poder sostenido por la violencia puede resistir la marea del tiempo”: ¿Qué tiempo ha transcurrido desde los atentados del 11-M y qué Gobierno con qué poder gobernaba en España? ; ¿ qué tiempo ha transcurrido desde aquel “accidente” de avión en el cual fallecieron por negligencias ya no recuerdo cuántos soldados españoles y qué Gobierno gobernaba en España entonces? ¿Qué tiempo ha transcurrido desde el hundimientos, por negligencias, del aquel petrolero en las costas gallegas y qué Gobierno gobernaba en España? ¿qué tiempo ha transcurrido desde que aquel Gobierno nos metió en la Guerra de Irak, qué gobierno fue?. Cuando llamamos o definimos como Gobierno democrático a los que en verdad son una mafia corrupta, criminal y de un pasado dictatorial y que encima es votada en las urnas, ¿ quién o quiénes son en verdad los dictadores, los prolongadores de un fascismo que no acaba ni se permite erradicar?. Hablando, ya que usted la menciona, de Justicia ¿de qué Justicia podemos y debemos hablar hoy viendo qué jueces aplican leyes que impiden no solo acabar con la corrupción sino que cada vez más amplias capas de la sociedad ya piensan que la corrupción está en la Justicia misma, heredada del anterior régimen el cual puso al frente de la Jefatura del Estado a un rey que nadie ha elegido? ¿Cómo es eso, explíquelo, de que “ningún poder sostenido por la violencia puede resistir la marea del tiempo”? Explique usted el hecho, real, de que habiendo sucedido lo que sucedió en su comunidad, con 230 muertos (en realidad asesinados) y siendo responsable un partido político concreto, de ideología fascista, se hace dimitir al máximo responsable, se le premia por su labor, la de ser responsable de 230 personas fallecidas (repito, asesinadas por negligencia) y encima se vuelve a imponer al mismos partido, con distinto presidente pero del mismo partido, sin atender a una población que quiere elecciones para elegir partido y gobierno en la comunidad, entonces: ¿ qué es eso de que “¿ningún poder sostenido por la violencia puede resistir la marea del tiempo”? ¿a qué tiempo se refiere en concreto?
Muchas gracias, Nkonek, por estas interrogantes de gran importancia que planteas, que hacen que el poema requiera analizarse desde una perspectiva más de acorde con el contexto sociopolítico actual. Bueno, lo que este poema trata de reflejar, de una forma u otra y en mayor o menor medida, es una serie de temáticas como son el destino, la guerra y el poder del arte de transformar. Ahora bien, si uno se adentra en el ámbito de la política y en las élites que la representan, ya se hace más complicado, pero es la realidad que nos toca vivir y afrontar. Desde esta perspectiva, en el ámbito de la reflexión política y social, la afirmación de que «ningún poder basado en la violencia puede resistir el paso del tiempo» requiere una explicación más detallada. Así, la pregunta fundamental que emerge es: ¿a qué dimensión temporal específica se alude? Creo que la historia, como repositorio de experiencias humanas, ofrece un marco de gran valor para analizar esta premisa. Por lo que cuando se considera que un régimen es democrático a pesar de exhibir características como la corrupción sistémica, la criminalidad y un pasado dictatorial, y que, irónicamente, es legitimado a través del voto, surge una pregunta fundamental: ¿quiénes son, en realidad, los verdaderos dictadores, los que perpetúan un fascismo que persiste y se resiste a ser erradicado? Parece que esta situación, lejos de ser una excepción, revela una dinámica recurrente en la historia de la humanidad. A este respecto, la violencia, lamentablemente, puede ser utilizada como un instrumento de dominación, aunque sea de manera efímera, con el fin de silenciar voces disidentes y someter voluntades individuales. Sin embargo, su capacidad para contrarrestar la aspiración humana innata a la libertad y la justicia es, en cierto modo, limitada. Con el tiempo, esta aspiración puede manifestarse con una fuerza comparable a la de una marea imparable, toda vez que erosionan eventualmente los cimientos de cualquier régimen opresor. En ese marco, el «tiempo» al que se refiere la afirmación original no es únicamente un concepto cronológico, sino una fuerza dinámica que abarca la memoria colectiva, la evolución de las ideas y la persistencia de los valores humanos fundamentales. Los sistemas de gobierno basados en la represión y la fuerza, aunque puedan mantenerse durante un tiempo, podrían finalmente sucumbir ante la ineludible influencia de los cambios sociales, impulsada por la voluntad colectiva y el anhelo de un orden social más justo y equitativo. A primera vista, la historia, en su fluir, parece reafirmar esta realidad de manera recurrente. Por ende, al contemplar esta premisa desde una perspectiva más amplia, se evidencia que la historia, en su fluir, ofrece una rica variedad de ejemplos que atestiguan esta realidad. Por otra parte, los regímenes opresivos, al no reconocer las libertades individuales y limitar la expresión de la voluntad popular, pueden crear un entorno propicio para la insatisfacción y la resistencia. Subsiguientemente, la acumulación de tensiones sociales, exacerbada por la falta de canales legítimos para el cambio, al final puede conducir a la inestabilidad y al colapso del sistema. Sin embargo, es importante reconocer que estos sistemas pueden mostrar una aparente solidez, especialmente en el corto plazo. La capacidad de ejercer el control a través de medios como la fuerza, la propaganda y la manipulación puede generar una sensación de estabilidad. Asimismo, es importante reconocer que dicha estabilidad puede ser percibida como frágil y superficial, ya que no aborda las causas fundamentales de la insatisfacción social. En contraste, la evolución social, guiada por la búsqueda de justicia y equidad, se presenta como una fuerza imparable. En este aspecto, creo que la conciencia colectiva, nutrida por la educación, la información y la experiencia, debe motivar a los ciudadanos a exigir un trato más equitativo y a involucrarse activamente en la construcción de su futuro. En tal sentido, los movimientos sociales, las protestas y las revoluciones son manifestaciones de la voluntad de cambio que, en última instancia, pueden tener el efecto de socavar los cimientos de los regímenes opresivos. En última instancia, si bien los sistemas de gobierno basados en la represión y la fuerza pueden ofrecer una apariencia de estabilidad temporal, es importante considerar que su destino final podría no ser tan positivo. En muchos casos, desde este punto de vista, se puede percibir que la historia ha demostrado que la voluntad colectiva, el anhelo de justicia y la ineludible dinámica de los cambios sociales pueden ser fuerzas más poderosas que cualquier intento de control autoritario. No obstante, sigue sucediendo hoy en día que la inevitable evolución de las dinámicas sociales, susceptible a cualquier intento de control autoritario, se ve desafiada por la persistente imposición de regímenes autoritarios a nivel global. Así las cosas, estos regímenes, al suprimir las libertades individuales, podrían estar buscando limitar cualquier intento de transformación social. La paradoja que se presenta es que, al limitar la libertad, estos poderes autoritarios pueden contribuir a un ciclo de inestabilidad, ya que la supresión de las voces disidentes y la limitación de la participación ciudadana pueden aumentar las tensiones sociales. Considerando esto, la historia ha demostrado que, a pesar de las adversidades, el ser humano posee una capacidad innata para resistir la opresión, aunque en ocasiones esta resistencia pueda quedar silenciada.
Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
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