EL AMANTE VOLADOR

RENNY LOYO

I

El viento le da saludo,

la montaña lo admira,

morichales en su lira

cantan coro casi mudo.

Los peces, sin alas, rudo

vuelo emprenden de emoción,

las doncellas en canción

se arrodillan cual sirenas,

y las babas con sus venas

 lo veneran sin razón.

II

Por los campos va volando,

con sus alas de tormenta,

cada amor que se presenta

lo abandona suspirando.

El coraje va quebrando,

su corazón se consume,

y aunque el llano lo resume

en paisajes de consuelo,

su destino es puro vuelo

que la soledad resume.

 

III

Más un día halló ternura,

el amor que lo esperaba,

y en sacrificio cortaba

sus alas de desventura.

La sangre fue su escritura,

ligada al pecho profundo,

y al caer dejó en el mundo

un canto de despedida:

el llano le dio la vida,

y el amor lo hizo difunto.

 

 

 

 

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Comentarios +

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Geniales son tus hermosas estrofas estimado Renjoslo
    Saludos afectuososn desde España
    El Hombre de la Rosa

    • RENNY LOYO

      SALUDOS DE LA ROSA

    • JUSTO ALDÚ

      Tu poema despliega una estampa llanera cargada de fuerza simbólica, donde la naturaleza se vuelve coro, testigo y espejo del protagonista. La primera parte levanta un paisaje casi mítico: el viento saluda, la montaña contempla, los morichales musitan y hasta los peces —rebeldes a su condición— quieren volar. Todo vibra alrededor de una figura que es más que un hombre: es leyenda en tránsito.

      En la segunda sección, el vuelo deja de ser hazaña y se vuelve condena. Cada amor que toca lo abandona, como si sus alas fueran tanto don como castigo. El llano lo acoge, lo comprende, pero no puede salvarlo de sí mismo, y esa tensión entre la vastedad del paisaje y la estrechez de su destino añade un matiz trágico.

      La última estrofa remata con poética hondura: el amor, ese que al fin lo espera, exige un sacrificio que lo despoja de aquello que siempre lo definió. Y aun así, su caída no es silencio sino legado; deja un canto, deja un eco, deja un símbolo. El llano le dio origen, el amor le dio fin, y entre ambos queda la huella de un personaje que vivió suspendido entre la libertad y la renuncia.

      Un poema de tono épico y corazón dolido, donde el paisaje y el hombre se funden en una misma tragedia luminosa.

      Saludos

      • RENNY LOYO

        SALUDOS GRACIAS POR LEER



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