Descended, oh, alma, sin temor,
descended y mirad la entrada,
mirad, oh, los álamos negros
y a vuestros parientes piadosos
suplicarles una moneda.
Mirad que el avaro Caronte
yace esperando en su embarcación,
esperando sobre el Estigia
a conducir vuestra alma triste.
¡Oh, alma pobre que cruzaréis!
¡Pena siento por vuestra Merced!
Cerbero aguarda en el Tártaro
y Hermes a conduciros no va.
Llegaréis a donde el bosque aquel
y veréis en él un estanque
dónde yace un álamo blanco,
bebed de su agua y obtendréis,
oh, alma común, la ventaja
que seguro habrá de llevaros,
estando en praderas de Érebo,
a reposaros sin más temor
en los jardines del Elíseo.
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Autor:
Manuel Valles (
Offline) - Publicado: 21 de noviembre de 2025 a las 04:12
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 21
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., JUSTO ALDÚ

Offline)
Comentarios3
¿ No fue Caronte un ávaro y miserable personaje que cobraba a las almas de los difuntos sólo por cruzar el río Estiigia y llevarlas a un lugar desconocido entonces por estar solo en la mente de algunos iluminados? Pregunto.
Amigo mío no hagas caso a esas personas que solo escriben para criticar y romper la tranquilidad de este espacio saludos desde Perú
Hola mi estimado poeta y amigo, agradezco mucho tus palabras. No te preocupes, no hago caso de esos comentarios; es más, los paso de largo. Un saludo, mi gran poeta peruano, José de Amercal.
Bueno, de acuerdo a lo que leí, convocas una atmósfera funeraria que dialoga con la mitología clásica para guiar al lector por un tránsito espiritual entre sombras, ríos y guardianes del inframundo. La imaginería —álamos negros, Caronte, Cerbero— sostiene un tono solemne que mezcla compasión y destino inevitable. La progresión desde el Estigia hasta el Elíseo crea un arco de descenso y eventual consuelo, donde el miedo inicial se transforma en promesa de reposo. El resultado es una meditación sobre el viaje del alma que combina tradición mítica con un lirismo sobrio y ritual.
Saludos
¡Exacto! Y todo ello apoyado en la mitología. Muchas gracias, como siempre, por tu valioso comentario, mi estimado poeta JUSTO ALDÚ. Saludos.
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