A MI MAESTRA

JUSTO ALDÚ



 

A MI MAESTRA

Maestra,

usted fue la primera constelación

que entendí sin mirar al cielo.

Entre sus manos,

las letras eran pájaros tibios

que me enseñaban a volar despacio,

como si cada sílaba tuviera

el latido secreto de un ala naciendo.

 

Yo, niño todavía,

me quedaba mirándola

con el asombro prendido en los zapatos,

porque su voz tenía

el sabor de las mañanas recién hechas,

y su mirada —oh, su mirada—

era una ventana que abría mundos

en los que yo cabía completo.

 

A su lado,

las palabras crecían como árboles de azúcar,

y la tinta olía a esperanza,

a sol derramado sobre un cuaderno lento.

Usted me enseñó que leer

era tocar el alma de otro

sin quemarse,

y que escribir

era dejar una huella de luz

en un lugar donde antes había sombra.

 

Sí, maestra,

yo estaba enamorado de su magia,

de esa forma suya de convertir

cada tarde en una aventura

y cada cuento en un puente

que me llevaba más lejos

de lo que mis pasos pequeños podían.

 

Hoy, desde este recuerdo que aún vibra,

le digo que sigo siendo su niño:

ese que quería aprenderlo todo

para no perder jamás

la música de su risa,

ni el eco de sus palabras

tocándome el corazón

como si fuera una campana feliz.

 

Porque usted, maestra,

fue mi primer milagro escrito.

Y todavía,

cuando tomo un lápiz,

siento que su mano guía la mía

como una luz suave

en la madrugada de mi historia.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2025

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Comentarios +

Comentarios18

  • Lualpri

    Que lindas letras que traen gratos y bellos recuerdos.
    Lo que son las cosas, anteayer buscando unas fotos antiguas, encontré la que estoy al lado de mi querida primer maestra de quien a los seis años de edad, estaba plenamente enamorado porque para mí era hermosa en todo sentido.

    Gracias por compartir tu escritura, estimado amigo.
    Fuerte abrazo.

    • JUSTO ALDÚ

      Esas maestras siempre son motivo de nuestros amores Luis.

      Gracias por tu visita y comentario.

      Saludos

    • benchy43

      Hermosa poesía, un verdadero homenaje a esa inolvidable persona que llevó con sumo honor su título de MAESTRA. Así, con mayúsculas.

      Un abrazo, que tengas una linda tarde.

      Ruben.

      • JUSTO ALDÚ

        Gran verdad en tus palabras benchy.

        Muchas gracias por tu visita y comentario.

        Saludos

      • Salva Carrion

        Justo, hola.
        Hermoso y sentimental poema lírico y una oda a tu maestra, a quien expresas una profunda gratitud y admiración. El tono es de ternura, nostalgia, y reconocimiento por el impacto fundamental que esa figura tuvo en tu vida.
        Un homenaje que utiliza el lenguaje de la luz, el vuelo, y la dulzura para describir su labor docente. La maestra no es solo una educadora, sino una figura de iluminación espiritual y mental, cuya influencia perdura y guía la vida adulta.
        Un abrazo.
        🍷🍷

        • JUSTO ALDÚ

          Si, tuvo mucho impacto en mi vida, tanto que aún la recuerdo y la visito.

          Gracias por tu visita y comentario amigo.

          Saludos,

        • Nelaery

          ¡ Què precioso comentario has hecho a la maestra de tu niñez!.
          Haces una profunda descripción de ella, mostrando un gran respeto y un afecto hacia alguien que te inspiró tu amor por el aprendizaje.
          Muchas gracias por publicarlo, Justo.
          Un saludo.

          • JUSTO ALDÚ

            Asi es Nelaery, muchas gracias por tu visita, lectura y comentario.

            Saludos,

            • Nelaery

              Las personas que fueron importantes en la niñez no se olvidan.
              Saludos.

              • JUSTO ALDÚ

                No, aún la visito. Hoy fuí a llevarle un presente.

                • Nelaery

                  ¡ Maravilloso!🥰

                • LOURDES TARRATS

                  Querido poeta y amigo, Justo.
                  Este sentimental y bello poema es un homenaje luminoso, una verdadera celebración de ese vínculo fundador entre un niño y la figura que le reveló el mundo por primera vez. Hay en tus versos una delicadeza extraordinaria: conviertes la enseñanza en constelación, la lectura en vuelo, la palabra en árbol de azúcar. Esa imaginería revela no solo gratitud, sino una sensibilidad profundamente formada por esa primera mirada que te abrió el universo.
                  Me ha emocionado la manera en que reconoces a tu maestra como tu primer milagro escrito. Esa frase resume la esencia de la educación cuando es verdadera: no instruye, transforma; no dirige, despierta. Leer, como dices, era tocar el alma de otro sin quemarse; escribir, dejar luz donde antes hubo sombra. Qué bella manera de expresar el legado de quien te enseñó a pensar, sentir y nombrar el mundo.
                  Tu poema respira ternura sin ingenuidad, memoria sin idealización, y una madurez que reconoce que, incluso ahora, en la vida adulta, todavía sigues siendo “ese niño que quería aprenderlo todo”. Esa confesión es un gesto de amor y, al mismo tiempo, una prueba de que lo que ella sembró continúa vivo en tu palabra.
                  Un texto precioso, conmovedor y hondamente verdadero.
                  Gracias por compartirlo, querido amigo.
                  —LOURDES

                  • JUSTO ALDÚ

                    Querida Lourdes, muchas gracias por un mensaje tan atento y tan generoso. Tus palabras muestran una lectura profunda y me alegra que el poema haya logrado transmitirte esa mezcla de recuerdo, formación y afecto que marcó aquella etapa de mi vida. Aprecio de verdad la claridad con la que señalas el valor de esa primera guía que nos abre puertas que, de otro modo, quizá nunca hubiéramos visto.

                    Es muy grato sentir que lo que escribo encuentra eco en alguien que sabe reconocer la intención y el trasfondo emocional sin exageraciones ni idealizaciones. Gracias por tomarte el tiempo de leer con detalle, por expresar tu opinión con tanta calidez y por acompañar mi trabajo con un aprecio tan sincero.

                    Recibo tu mensaje con estima y afecto.

                    Saludos

                    • LOURDES TARRATS

                      Saludos a ti tambien.

                    • Annabeth de León

                      Bellas letras en homenaje a una persona de noble profesión. Felicidades para ella. Saludos amigo

                      • JUSTO ALDÚ

                        Muchas gracias Annabeth por tu visita y comentario. Aquí estamos amiga.

                        Saludos

                      • EmilianoDR

                        Amigo Justo, todos nos hemos enamorado de alguna maestra.
                        Yo recuerdo el olor a aguas de Florida de una linda maestra.
                        Que hermosos amores que nos llevaron a ser buenos estudiantes.
                        Saludos y gracias.

                        • JUSTO ALDÚ

                          Lindo recuerdo guardas, la mía se ponía una florecita sobre la oreja.

                          Gracias por tu visita, saludos y comentario.

                          Saludos

                        • Rafael Escobar

                          Maravilloso homenaje a esos seres especiales que han sido nobles guías en los intrigados senderos del saber y de la vida, ya que furon quienes moldearon nuestros horizonte con su magnánima pacien y su linterna de amor. Mi admiración viaja hacia ti con mi fraternal abrazo y mi leal aprecio a tu noble amistad.

                          • JUSTO ALDÚ

                            Así es Rafael, yo la visito cuando puedo y siempre la tengo presente. A veces pienso que ella contribuyò a que yo me dedicara a lo que me dedico.

                            Gracias por tu visita y comentario.

                          • ElidethAbreu

                            Querido Justo, que hermosas letras a tu maestra.Este poema me hace sentir la magia de aprender y crecer junto a alguien que ilumina tu mundo. La maestra deja de ser solo guía: se vuelve luz, memoria viva y primer milagro que sigue acompañando cada palabra que escribimos. Es un recuerdo tierno que toca el corazón y celebra el poder de la enseñanza.
                            Te comparto que al jubilar al maestro de lengua Francesa en un Liceo secundario, y al ser yo estudiante de la Alianza Francesa, me enviaron a cubrir la vacante. Los estudiantes eran mayores que yo pronto me percate de que a un grupito le encantaba que escribiera en la pizarra de espalda a ellos y esperaban emocionados mis clases y no era por amor al idioma.
                            Me enviaban cartas de amor sin firmas y me sonrojaban con los piropos. Para controlar esas fieras, la directora dijo que vistiera el uniforme de los maestros. Eran un traje formal, pantalones, blusas de seda y chaqueta, y de esta forma el asedio, aunque se mantuvo un tiempo, fue bajando.

                            Para domarlos, me colaboraron maestros de la alianza francesa, me llevaron recursos para el aprendizaje y participaban como ayudantes, usaba menos la pizarra. Hasta aprendieron a cantar en la lengua francesa y se quedaron son el deseo de ensayar el beso a la francesa.
                            Para que veas, que no todos los estudiantes son tan tiernos e inocentes como tu.

                            Este poema me hace sentir la magia de aprender y crecer junto a alguien que ilumina tu mundo. La maestra deja de ser solo guía: se vuelve luz, memoria viva y primer milagro que sigue acompañando cada palabra que escribimos. Es un recuerdo tierno que toca el corazón y celebra el poder de la enseñanza.

                            Recibe mis abrazos y aplausos.

                            • JUSTO ALDÚ

                              Gracias por tus palabras tan cálidas y por compartir una vivencia que, además de honesta, está perfumada de humanidad y picardía. Qué admirable ese tránsito tuyo: pasar de estudiante a maestra casi sin aviso, enfrentarte a un grupo indómito y, aun así, mantener la elegancia, la firmeza y el sentido del humor. Hay historias que revelan más que una anécdota: muestran carácter, vocación y una noble habilidad para transformar el caos en aprendizaje.

                              A veces, quienes enseñan no solo transmiten conocimiento; también dejan huellas invisibles que se encienden con los años, como la llama de una vieja lámpara que aún alumbra el camino.

                              Recibo tus abrazos y aplausos con el mismo afecto; te envío los míos de vuelta, con gratitud y una sonrisa... pícara por supuesto.😘

                            • **~EMYZAG~**

                              La maestra es y sigue siendo pilar de nuestras vidas, quien nos enseñó a leer y a escribir es nuestra educadora de vida. Felicitaciones por su presente y que siga viva esa magia por escribir a la razón de ser de todos nosotros. Me encantó su poema... Saludos...

                              • JUSTO ALDÚ

                                Muchas gracias por tu visita, lectura y comentario amiga.

                                Saludos.

                              • El Hombre de la Rosa

                                Genial y precioso poema has escroto hoy estimado poeta y amigo panameño Justo Aldú
                                Saludos desde el Norte de España
                                El Hombre de la Rosa

                                • JUSTO ALDÚ

                                  Gracias Críspulo por leer y comentar mis letras.

                                  Saludos hasta España.

                                • JoseAn100

                                  Que bonito.. Ese amor por su maestra, hay varias metáforas, que dan ganas de copiarlas, por su magia. La de los pájaros tibios, por su magia, entendiendo una palabra como una conjunción de letras o de pájaros libres en equipo, me encanto. Podría extenderme más, pero me resulta a veces mas interna lo que siento. Las mañanas recién hechas, a mi me gustan las mañanas. Un honor maestro, de lectura, como siempre. José Ángel.

                                  • JUSTO ALDÚ

                                    Que bueno que te gusten las metaforas José Ángel.

                                    Muchas gracias por leerme y comentar.

                                    Saludos amigo.

                                  • Llaneza

                                    Muy lindo, fui maestra y tocaste las fibras de mi alma, tal cual le pasaría a ella.

                                    Un abrazo Justo.

                                    • JUSTO ALDÚ

                                      Muchas gracias por tu comentario.

                                      Saludos

                                    • rosi12

                                      cuando tomo un lápiz,

                                      siento que su mano guía la mía

                                      UN PLACER SIEMPRE LEERTE , GRACIAS POR COMPARTIR QUE TENGAS UN BUEN DÍA

                                      • JUSTO ALDÚ

                                        Muchas gracias rosy.

                                        Saludos

                                        • rosi12

                                          gracias igualmente

                                        • Andiuz

                                          Me parece un poema precioso. Qué forma más poética de describir a la maestra. Si le llegara a ella el poema qué orgullosa se sentiría. Saludos cordiales, poeta Justo.

                                          • JUSTO ALDÚ

                                            Muchas gracias amigo por tu comentario.

                                            Saludos

                                          • David Arthur

                                            Muy bellos versos a tu maestra Justo.
                                            Un poema lleno de nostagia y hermosas metáforas:
                                            .....Maestra,
                                            usted fue la primera constelación
                                            que entendí sin mirar al cielo.
                                            Entre sus manos,
                                            las letras eran pájaros tibios
                                            que me enseñaban a volar despacio,
                                            como si cada sílaba tuviera
                                            el latido secreto de un ala naciendo.......

                                            Un abrazo amigo poeta
                                            David

                                            Justo, te tengo que admitir que al abrir el video tuve una gran sorpresa. No por el canción de Simple Red, aunque me gusto su música mucho, sino por el puerto donde se hizo el video, Whitby, en la costa de Yorkshire, Inglaterra. Una ciudad balnario en donde pasaba muchas vacaciones siendo jóven. Una ciudad famosa no solamente por su azabache sino por su monesterio, casa y museo de Capitán James Cooke y incluso una saga del Conde Dracula, y por eso vivía un tiempo Abraham "Bram" Stoker, autor irlandés del libro Dracula.
                                            Tengo un cuadro que pinté del monesterio y un escrito en inglés sobre Whitby.

                                            • JUSTO ALDÚ

                                              Muchas gracias por tu comentario David. Simple Red es uno de mis artistas por su expresividad a la hora de interpretar. En cuanto a lo que narras. debo decirte que he pintado de forma aficionada. y me agrada el arte pictórico. De hecho visito algunas exposiciones, aunque más que nada lo hago para intercambiar experiencias de arte y aprender. Si alguna vez subes tu pintura me lo haces saber. Mi última se llama "atracadero" y me inspire en los pequeños barcos pesqueros en un viejo muelle, te confieso que después de ella no he vuelto a pintar.

                                              Saludos

                                            • Javier Julián Enríquez

                                              Muchas gracias, amigo JUSTO, por este gran, bello y emotivo poema, que, al evocar la figura de nuestros maestros y nuestras maestras en la infancia, se invita a una profunda reflexión sobre la influencia trascendental de la educación en la formación del ser humano. De esta manera, la maestra, como una primera constelación, se erige como un faro de conocimiento, que guía al alumno en un viaje de descubrimiento. Por ende, las letras, transformadas en aves de sabiduría, invitan a un vuelo pausado, donde cada sílaba encarna el aliento vital del aprendizaje. A este respecto, la mirada de la maestra, como una ventana a mundos inexplorados, brinda al niño la oportunidad de expandir su ser y descubrir un universo de posibilidades en las palabras. Considerando esto, la enseñanza, en este sentido, trasciende la mera transmisión de conocimientos, toda vez que se convierte en un acto de amor que esculpe el alma y enciende la llama de la esperanza.
                                              Un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

                                              • JUSTO ALDÚ

                                                Qué hermoso es saber que un poema —nacido de recuerdos tibios, de pupitres antiguos y tizas que parecían estrellas diminutas— puede despertar en otro lector esa misma constelación de afectos.

                                                Tu lectura ilumina el texto desde un ángulo que honra su intención: comprender a la maestra no solo como figura de enseñanza, sino como ese astro inicial que, casi sin querer, marca el rumbo de nuestras primeras travesías. Has visto en sus gestos una cartografía emocional, y en sus ojos, un mapa de mundos que apenas empezábamos a descifrar.

                                                Me alegra profundamente que ese homenaje, sencillo pero sentido, haya encontrado en ti un lector capaz de expandirlo, de vestirlo con imágenes nuevas y un fervor tan sincero. Si la educación es un acto de siembra, tu comentario es fruto generoso: una reafirmación de que aquello que aprendimos de niños —la ternura, la curiosidad, el asombro— sigue respirando en nosotros.

                                                Gracias por tu lectura atenta y por ese abrazo que devuelvo con igual afecto.
                                                Un placer compartir camino poético contigo.

                                                JUSTO

                                              • Freddy Kalvo

                                                Encantadora loa a tu maestra mi estimado amigo JUSTO ALDÚ. Es perceptible que emergió de dos fuentes: del amor y del recuerdo que corre por tus venas como un río de gratitud...

                                                Un abrazo fraterno.



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