Hay caballos… y está él Akhal-Teke.
Alcé la mirada… Y quedó levantada,
literalmente, clavada, para siempre…
¡Arre! ¡arre!
¡Madre mía! ¡que, potencia!
Mil aves, elevan, mi existencia.
Palpé, el plenilunio, cara a cara.
Y el dístico ocre, jardín, del Sáhara.
A cinco pasos de cabriola, ¡tengo miedo!
Retocé triunfal, saboreando su estruendo.
Su pelaje metalizado, dorado, es violento.
Tan impetuoso e impulsivo, rasgó, el cielo.
Su serpenteante jaez, despedazó, el viento.
Copiosas gotas nutridas, espolean mi cara.
Y a un inoportuno peregrino rayo falaz calla.
,,,Las comas las dejó todas todas atrás.
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Autor:
Sierdi (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de noviembre de 2025 a las 07:15
- Categoría: Fantástico
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: mauro marte, Salvador Santoyo Sánchez, Tommy Duque, Nelaery, **~EMYZAG~**, Poesía Herética, alicia perez hernandez, Emilia🦋, Mauro Enrique Lopez Z., JUSTO ALDÚ, Baltasar tarso, benchy43, rosi12

Offline)
Comentarios1
¡Qué preciosidad!
Es una descripción que expresa la belleza y la fuerza produciendo fuertes emociones.
Muchas gracias por compartirlo , Sierdi.
Saludos.
Es un merecido homenaje a un bellísimo ejemplar. Un caballo tan sensible, como fiel.
Tan dorado como el oro fino. Y por muchos deseado.
Un abrazo amiga de letras.
Precioso.
Muchas gracias a ti.
In abrazo.
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