Observadora como siempre,
me ardía la curiosidad:
qué tenía aquella pecera
que escondía tanta verdad.
Desde lejos siempre pude verla,
etérea,
casi transparente,
pero al acercarme
siempre la encuentro
opaca,
oscura y tenue:
tu agua, capaz de transmutar
el color en tiempo
y la soledad en verdad.
A veces, mi despiste
me hace olvidar que sigues allí,
atrapada en el fondo
de esta enorme habitación.
Cuando la soledad me atrapa,
ella me guía:
sin palabras,
sin prisa,
sin pausa,
y de repente
me encuentro
abrazada a ti.
Pecera bicolor,
cuánta verdad encierras
en esas pequeñas capas de agua
que aparecen
y se dispersan.
Siempre vuelvo a ti,
queriendo beber,
al igual que en mi niñez:
calmando el ansia,
saciando mi sed.
Y ahora, al acercarme,
lo siento:
siento el dolor,
y la verdad se revela.
Comprendo, por fin,
qué guarda esta pecera:
lo infinitamente hondo,
que ni la Viuda
pudo intentar robar.
Ay, maldita ausencia,
que me arrastras a soñar
con esa estrella
que me mira
desde su inmenso mar.
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Autor:
Cat Breve (
Offline) - Publicado: 18 de noviembre de 2025 a las 13:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Alosno, alicia perez hernandez, Jose de amercal, Mauro Enrique Lopez Z.

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