¡Ay de las hojas!

Manuel Valles

¡Ay de las hojas que caen

y cual manto se tienden

en los jardines solos

sin que nadie las mire!

 

¡Ay de las hojas triste

que tienden su agonía 

en el sombrío estanque

de una vieja abadía!

 

¡Ay del lamento que trae

consigo el crujir de hojas

en un otoño que cae

oculto entre las verjas!

 

Este dolor que canta

aquesta mi pobre alma

es un dolor que brota

en cuatro chorros de agua.

 

¡Ay de las hojas que caen 

y sin amor me dejan!

¡Ay desta mi pobre alma

que muy triste se aleja!

 

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Comentarios +

Comentarios1

  • JUSTO ALDÚ

    El poema se desliza como un otoño íntimo: las hojas caídas no son solo paisaje sino reflejo del alma que se sabe vulnerable. Las imágenes —abadía, estanque, verjas— envuelven el lamento en un aire antiguo y doliente, donde cada crujido parece un eco emocional. La repetición del “¡ay!” marca la música del desconsuelo, y el cierre une naturaleza y sentimiento en un mismo desamparo. Un canto breve, melancólico y de delicada sensibilidad.

    Saludos

    • Manuel Valles

      Gracias, estimado JUSTO, por su análisis. Un abrazo, amigo poeta, con sincero afecto.



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