Durmió los truenos

Dulce

 

 

 

Era una niña dócil

inocente como toda niña

escribía para desahogarse

en los huecos de las paredes

encondida en los postigos

con el sol de la tarde

Dios como testigo

de la sed de amor

y el hambre

 la melancolía del vacío.

 

Miraba su propio cielo

de atardeceres sombríos

así creció haciéndose

inmune al desamor y al martirio

no dejó que sus palabras

pusieran huellas

ni se derramasen

sin queja y sin llanto

adormeció los truenos

amordazo el miedo

no solo para que no la vendan

sino…

para que no la regalen.

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Comentarios3

  • Salvador Santoyo Sánchez

    adormeció los truenos

    amordazo el miedo

    no solo para que no la vendan

    sino…

    para que no la regalen.

    triste poema, cuantas persobas sin amor.
    Saludos poetisa Dulce

    • Dulce

      Gracias Salvador por tu paso abrazo alado

    • Nkonek Almanorri

      ¿Cuántas niñas, algunas ya mujeres e incluso madres y hasta abuelas, aún escriben así: en silencio y a escondidas con la apariencia del desahogo? Hay, todavía, un mundo no por descubrir sino por señalar en el cual ocurren que una parte de la humanidad, me refiero a la mujer, es cadena de sujeción de unas ideas que no quieren ni buscan la libertad. Lo peor: el enemigo de esas niñas, de esas mujeres madres y abuelas, no está ahí, allí, cercas de ellas, no. El enemigo está en quienes pueden pero no quieren ver: Aquí.

      • Dulce

        Gracias por leerme y compartir tu opinión abrazo Nkonek

      • Santiago Alboherna

        tu comentario de autor casi me gusto mas q el poema

        • Dulce

          Bien...ambas son realidades, gracias por leerme, abrazo Santiago

          • Santiago Alboherna

            🙂



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