¿...Y POR QUÉ YA NO SABEMOS QUIÉNES SOMOS.?

Nkonek Almanorri

 

 

Sería una suerte, una ligera sensación

de, al menos falsa libertad, si sintiéramos

que en verdad la libertad existiera, que está ahí...

 

Más lo que siento que existe, o que queda,

son palabras que se han vuelto caníbales

y que desde el mismo momento en que

son expuestas sirven sólo para

someter, para humillar,

para advertir del odio

que hemos creado

para defendernos

no sabemos ya

bien de quién

ni porqué.

 

La libertad del viento hace que no necesite

del tiempo para borrar las huellas de los

pasos ya perdidos sobre la arena de

de cualquier orilla, de

cualquier playa

escondida.

 

¿Y qué es lo que ahora iba a decir...?

Iba a decir solamente algo

que he guardado en mi silencio.

 

¿Y qué es lo que ahora iba a hacer...?

Iba sólo a esconderme del

lenguaje porque tengo

miedo.

 

Las letras escritas salen y se borran

por la boca del tiempo.

 

Entonces...

¿Para qué escribimos?

 

...Escribimos porque ya

no estamos seguros de

quiénes somos.

 

Con el tiempo uno descubre

que cada cual se queda,

interiormente,

con su verdad...

Silencio.

Es la mentira la que no se detiene

(mala conciencia).

 

El escritor, el artista, el poeta no puede ser nunca un mero bufón de la sociedad en la que vive y se debe; no puede ser cómplice de tantos males y tantas injusticias que están ahí y que siempre han estado, a la vista de todos: El escritor, la persona que escribe, no puede ser un ignorante de los hechos, menos aún hoy en la Era que dicen de la Información dado de que si así fuera se convertiría en un ignorantador despreciable.

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Comentarios2

  • Dulce

    Me gusta tu reflexión, y aun así siento que cada uno desde su lugar viene a realizar su propósito, algunos harán más y otros harán menos, lo importante es evolucionar en ese aprendizaje, con respeto y con amor, abrazo Nkonek

    • Nkonek Almanorri

      Cierto que cada uno desde su lugar viene a realizar su propósito y que algunos lo harán más y otros menos; también es cierto que cada vez más, los hechos lo demuestran, se retrocede en el sentido de llevar más y mejor cultura, en todos los campos, a la sociedad de hoy: Hay universidades, lo sé de España, EE.UU., Gran Bretaña, Alemania, Italia e incluso en la cultísima Noruega, que están recortando y hasta cortando los presupuestos económicos para el alumnado: ¡¡Y no ocurre por casualidad!!. Ayer, precisamente y aquí, me preguntaron sobre qué papel le depara en el futuro a la Literatura, ando recabando información para responder; de momento digo que cada vez aparecen más escritores y novelistas que en lo que menos piensan es en profundo sentido que tiene la escritura en esta sociedad y en la del futuro: Todo, salvo excepciones, que las hay, se reduce a poder llevar un plato de lentejas a la mesa de la cocina. Así estamos...

      Gracias por tu respuesta. Se agradece.

    • LOURDES TARRATS

      Querido poeta, Nkonek,
      Tu texto revela una lucidez intensa, pero también —y quizá por primera vez— una fragilidad que honra. Es interesante ver cómo, entre tanta reflexión crítica, aparece esa grieta íntima: el miedo a la palabra, el cansancio del lenguaje que hiere, la nostalgia de una libertad que parece siempre estar a un paso de desaparecer.
      Hay en tus líneas un pensamiento que no se esconde, pero también un corazón que por fin admite su estremecimiento. Y eso, lejos de debilitar, dignifica: porque solo quien piensa profundamente siente así de hondo.
      Me ha impresionado especialmente esa confesión del silencio: esa duda de si escribir tiene sentido cuando la verdad se fragmenta y cada uno guarda la suya. Pero quizá escribimos precisamente por eso: porque en medio del bullicio, la palabra sigue siendo el único lugar donde uno puede encontrarse consigo mismo sin máscaras.
      Tu reflexión sobre el poeta —y sobre su responsabilidad— muestra a alguien que no renuncia a la conciencia, aunque duela. Y sin embargo, también deja ver el deseo simple y humano de descanso, de no tener que cargar siempre con el peso del juicio ajeno o del mundo.
      Gracias por permitirte esta vulnerabilidad.
      A veces no necesitamos respuestas:
      solo reconocer que también somos nosotros los que nos estremecemos detrás de cada letra.
      Con respeto y admiración, y un abrazo fuerte,
      —LOURDES



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