AGONÍA
Cuando trato de evadir la suerte mía,
y al creer que he conseguido tal afán,
lo que logro es extender más mi agonía,
pues a su cauce siempre vuelve mi pesar.
Me enderezo hablándome a mí misma,
aunque me siga inundando la tristeza,
para no enredarme en la mentira
de convencerme que es inútil la existencia.
Si la magia de este día se me olvida
y lo pierdo al deslizarse entre mis dedos,
este tiempo tan precioso de mi vida
temo no construya mi aurora de recuerdos.
La nube negra que suele perseguirme
y tiende a arruinarme los momentos,
no la dejaré que vuelva a invadirme,
arruinando con su hiel mis pensamientos.
Elise Beher ©®
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Autor:
Elise Beher (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de noviembre de 2025 a las 00:28
- Comentario del autor sobre el poema: Alguien me contó su historia y yo escribí el poema basado en la misma
- Categoría: Triste
- Lecturas: 50
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Lualpri, Mª Pilar Luna Calvo, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., Poesía Herética, Llaneza, JUSTO ALDÚ, Salvador Santoyo Sánchez, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, benchy43, Mael Lorens

Offline)
Comentarios3
bellas letras solo que tristes, no permitas que te invada la agonía. bendiciones.
Así es Norma. No importa lo que se pase, hay que seguir adelante y sobreponerse. Bendiciones !
Genial tu hermoso versar estimada poetisa y amiga Elise
Recibe un abrazo desde España
El Hombre de la Rosa
Muchas gracias, Hombre de la Rosa. Un abrazo de vuelta para usted. Bendiciones!
Hay una honestidad hermosa en esa confesión de agotamiento, pero también una firmeza que late: la protagonista se endereza, se habla, se sostiene, aun cuando la tristeza siga buscándole sitio.
La tensión entre lo efímero —ese día que puede escaparse entre los dedos— y el deseo de construir una memoria luminosa le da al texto un pulso emocional profundo. Y el cierre, con esa nube negra que ya no tendrá permiso de irrumpir, deja un eco de resistencia serena: un pequeño triunfo del espíritu sobre su propia sombra. Un poema que se mueve entre la fragilidad y la valentía, dejando una luz modesta pero indudable.
Saludos amiga,
Que hermoso como siempre, Justo Aldú. Me emociona hasta las lagrimas. Bendiciones para usted!
Muchas gracias, igual.
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