Después del verano
las calles se vuelven hondas,
como si guardaran los pasos
de quienes fuimos.
En el patio vacío,
un columpio recuerda el viento.
La sombra del limonero
se alarga buscando su voz.
Es vivir sin saber
cuándo empezó la distancia,
si fue al crecer los árboles
o al caer la primera tarde.
Las fotos del ayer
no pesan, pero duelen.
El tiempo es un vidrio empañado
donde apenas se adivina el sol.
Y uno sigue andando,
con los bolsillos llenos de tierra,
con un nombre pequeño
que aún responde al eco.
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Autor:
Vasca (
Offline) - Publicado: 12 de noviembre de 2025 a las 09:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 32
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Antonio_cuello, Poesía Herética, Alqalat, Mauro Enrique Lopez Z., William Contraponto, JUSTO ALDÚ, alicia perez hernandez, Mª Pilar Luna Calvo, Carlos Baldelomar

Offline)
Comentarios2
Melancólicas y hermosas tus letras de hoy, querida amiga Vasca.
Gracias por compartirlas.
Espero te encuentres bien.
Fuerte abrazo.
Luis.
A veces se extraña la infancia, cómo se extrañan los sitios bellos que visitamos... Una melancolía mansa, porque significa que fuimos felices. Un abrazo enorme
No todos han tenido la dicha de tener una linda infancia.
Yo agradezco la mía!
Un abrazo.
Me gustó tu evocación nostálgica, mi apreciada Vasca... tiene mucha inspiración genuina
Gracias por compartir
Saludos y una rosa
Qué lindo gesto recibir rosas... Ya no se estila. Ojalá volvieran esas lindas costumbres.
Un abrazo grande
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