Lapacho rosa.

Roma.


AVISO DE AUSENCIA DE Roma.
Seguiré escribiendo, pero en voz baja, como quien reza sin templo.

Desaparezco un poco, para no desaparecer del todo.

Y volveré.
Cuando el silencio me devuelva intacta.
Cuando mis letras ya no pidan permiso, sino espacio.

Me retiro como se retira el verano aquí: lento, inevitable, dejando las palabras.

No abandono el lápiz, solo lo guardo en el pecho, donde nadie lo juzga ni intenta domesticarlo.

 

Estoy feliz,
absolutamente feliz,
enamorada hasta los huesos.

Mi corazón florece
como un lapacho rosa en primavera,
cálido, sencillo,
y a la vez espectacular.

Cada pensamiento,
cada instante que compartimos,
me hace sentir viva,
llena de amor,
y contenta de ser yo,
de sentir tanto,
de querer bonito,
de amar sin medida.

La intensidad que habita en mí
no pesa;
es luz, alegría,
es todo lo bueno que siento
cuando pienso en vos.

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