Cuando la tormenta se va,
y el cielo deja caer su último suspiro,
el silencio abraza la tierra
como una madre que calma a su hijo.
Las lágrimas que una vez nos quemaron
se vuelven cristales de aprendizaje;
y el alma, que temblaba en la oscuridad,
encuentra en su propia luz… su coraje.
Ningún trueno es eterno,
ningún relámpago puede apagar el sol;
la vida sabe cómo sanar sus heridas
y el corazón, cansado, vuelve a creer en el amor.
Después de tanta lluvia,
la fe florece entre las grietas;
es ahí donde descubrimos
que los dolores también siembran belleza.
Porque cada tormenta deja un regalo,
aunque al principio no podamos verlo…
a veces nos arranca las hojas,
pero nos enseña a crecer desde adentro.
Así, cuando mires atrás,
entenderás que nada fue en vano:
el viento que te rompió,
fue el mismo que te hizo volar más alto. 🕊️✨
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Autor:
Daniii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de septiembre de 2025 a las 12:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 41
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra, Mauro Enrique Lopez Z., MISHA lg, JUSTO ALDÚ, Begoña Varona (antes Nelaery)

Offline)
Comentarios1
ciertas tus letras poeta
Ningún trueno es eterno,
ningún relámpago puede apagar el sol;
la vida sabe cómo sanar sus heridas
y el corazón, cansado, vuelve a creer en el amor.
besos besos
MISHA
lg
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