¿POR QUÉ NO NOS DEJAMOS?

RENNY LOYO

 

¿Sabes qué gringo? ¡No nos dejamos!

Porque no nos rendimos, ni nos arrodillamos,

porque por nuestra sangre, corren los ríos,

habitan los animales y los arboles más altos de la selva,

y nuestra palabra es como piedra, es honor y lealtad.

 

Porque nuestro cuerpo es sagrado,

sólo manos amorosas pueden tocarlo,

el aire se desliza como si fuera un templo sagrado,

porque el frio y el calor nos habla,

porque los animales sienten afecto,

y nos reconocen como parte del territorio.

 

La guerra para nosotros no era guerra,

era honor, respeto y valor,

era danza y canto, magia y mito,

defensa, castigo, irreverencia, cuido,

luchar no es nuestro oficio, sino nuestra obligación.

 

¿A qué vienes después de tanto tiempo?

¿Acaso no te hemos complacidos más de 200 años?

Te olvidaste de nuestra amistad, cuando nos visitas,

vienes bravo, y alterado, tratas de hacernos creer que eres feliz,

pero tu amargado rostro, te delata.

 

Soy libre, pero no lo aceptas, crees tener poder sobre mí,

te molesta mi irreverencia, mi creatividad, mi aguante

mi resistencia.

Somos dignidad, hermano, ¿Si te puedo llamar hermano?

Te tengo temor, eres como Abel.

Pero ¿Sabes qué? No soy Caín.

 

Cuando llegaron los hermanos de otro continente,

se hicieron hermanos nuestros y compartieron nuestros pesares,

nuestro trabajo, nuestros dolores y nuestras torturas.

Ansiaban la libertad al igual que nosotros,

retumbaron los tambores, y su lucha se convirtió

en una fiesta de tambores.

 

Y cuando el amo, le dio por la libertad,

le dio por emanciparse de otros blancos,

nos vieron sufrir, los vieron sufrir a ellos también,

dijeron ¡Basta, y envainaron sus espadas!

 

 Y gritaron como mujeres y las mujeres gritaron como hombres,

¡Libertad!

¡Y parieron la patria!

Y aunque las sombras acecharon siempre,

nunca oscurecieron los corazones de todos los blancos.

En la memoria persisten episodios de cañones y amenazas,

pero en la memoria está la valentía de un pueblo que no se deja.

 

Quisieron hollar el pueblo sagrado de la patria,

y tampoco no dejamos.

Hundieron barcos, cañonearon el puerto,

pero hasta los cocoteros de la Guaira resistieron.

¡Había dignidad!

 

¡Pidieron cacao!

Cuando los cañones se cansaron,

y en papeles acordaron,

no nos rendimos,

ellos cedieron,

a la palabra sagrada.

 

Los campesinos con escardillas y machetes,

estuvieron esperando,

la palabra habló y volvió la esperanza,

pero no nos dejamos,

la rebeldía cundió la república,

y la llenó de libertad.

Otra vez como en el pasado.

¡No nos dejamos!

 

La rabia apagada resurgió como lava,

los obreros gritaron ¡Ya basta!

Y empuñaron sus herramientas como única arma,

Al son del Himno Nacional.

 

Por esos campos y montañas,

Corría la voz de la traición.

¡Otra vez! La historia se repetía,

los nuevos lacayos se ofrecían

para vender la patria mía,

y con pistolas, barbas y cantimploras

subieron a las montañas,

a buscar los campesinos,

la guerrilla se iniciaba.

 

Y rugieron como animales,

entre triunfos y traiciones,

dejando para el futuro,

historias de vida y lecciones.

Los artistas se abocaron,

a gritar la desesperanza,

la traición que socavaba,

el sacrificio de la montaña.

Pintaron las serranías,

Los ríos y los mares,

y dejaron para siempre aquella frase:

¡Y no nos dejamos!

 

Ni sumisos ni blandengues,

bailamos salsa, vallenato y merengue,

nos gusta el rock y el panfleto,

el reguetón con residente,

y atrás dejamos el siglo XX.

 

Somos viajeros y emigrantes,

y aunque la envidia está latente,

sigue aún en la sangre

una historia vigente.

Cruzo fronteras, soy combatiente,

busco mejoras para mi gente,

pero no me dejo, lucho de frente

Yo soy rebelde, soy insistente.

 

Andamos juntos, por estos mundos,

la diferencia no nos importa

la indiferencia no nos comporta,

somos amigos aquí y siempre,

porque en el mundo somos gente,

pensantes, corrientes, y consecuentes.

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  • Autor: RENJOSLO (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 28 de agosto de 2025 a las 21:58
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 0
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