En vidrio guardo tu caricia,
se astilla al roce del dolor;
la sala huele a vieja brisa,
reliquia muda de tu ardor.
Las lámparas en sombras laten,
sus ojos tiemblan al mirar;
los cuadros callan y deshacen
un eco roto en su cristal.
Tus pasos duermen en vitrinas,
la voz se oxida en el umbral;
las horas caen, golondrinas,
que ya no saben regresar.
Camino solo por las salas,
mi pecho es templo sin color;
cerré las puertas, y en sus alas
museo triste de un amor.
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Autor:
Luz del Ocaso (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de agosto de 2025 a las 01:47
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 39
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., Scarlett-Oru, Jaime Alberto Garzón, Fabio de Cabrales, alicia perez hernandez, Jacho

Offline)
Comentarios1
Genial y hermoso tu preciado versar
Saludos desde Torrelavega
El Hombre de la Rosa
Gracias, aprecio su comentario. Saludos desde República Dominicana.
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