Desde el primer instante de la condena,
del sufrimiento, nos damos cuenta
de que la única manera de alargar la libertad
es expandir el espacio de lo vivido,
de la memoria, del tiempo y
la imaginación, en la escritura que
lo engulle todo, que lo guarda
también todo.
El que escribe es un recluso ilustre;
subsiste para compartir el conocimiento,
no para amedrantar ni robar
lo ajeno:
Allí donde la vida levanta muros
la inteligencia abre una
salida.
En este tiempo maldito, corrupto y
embrutecido que nos imponen,
elijo socorrer las horas y los días a través
de lo infinito que nos queda
por vivir.
¿Quién no recuerda, en los tiempos mejores,
el descubrimiento de la memoria que se
niega sucumbir?
Todos acabaremos siendo alguien
al final de nuestros
días.
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Autor:
Nkonek Almanorri (
Offline)
- Publicado: 7 de agosto de 2025 a las 12:29
- Comentario del autor sobre el poema: No me preocupa tanto que se equivoquen los demás. Me preocupa equivocarme yo.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 23
- Usuarios favoritos de este poema: Roberto D. Yoro, JUSTO ALDÚ, Mauro Enrique Lopez Z., Santiago Alboherna, Annabeth Aparicio de León, ElidethAbreu
Comentarios3
Un texto profundo y reflexivo, donde la escritura se erige como refugio, resistencia y libertad interior. La pluma, lejos de ser un escape, se convierte en acto de dignidad frente a un mundo hostil. Una defensa serena del pensamiento como trinchera ante el encierro del cuerpo y de la época.
Saludos amigo.
Así es, certera su definición del acto de la escritura. Para mí ésta siempre ha sido un acto de rebeldía.
me parece q elegiría lo mismo q vos ...
Nkonek Almanorri, gracias por tu mensaje y el cierre, es una frase poderosa de tu comentario, de dejar de preocuparte por lo que piensen los ajenos, sino uno mismo.
Me ha encantado cada verso.
Abrazos.
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